Canal RSS

Los 25 mejores discos de blues (2000-2010)

Para su edición de marzo, la revista Blues Revue pidió a 40 expertos en blues que escogieran, a su juicio, los 25 mejores álbumes de la primera década del siglo XXI. Todos los sábados del mes de julio, Historias del Blues de Javeriana Estéreo hará una reseña de estas producciones, las cuales iremos incorporando en la medida en que se vayan emitiendo.

Buddy Guy – “Sweet Tea” (Jive, 2001)

El guitarrista de Chicago comenzó el nuevo siglo con el pie derecho gracias a esta producción, grabada en los estudios Sweet Tea, en lo más profundo del Mississippi, que es un intento por hacer un material de blues crudo, muy puro, volviendo a las raíces musicales, concentrándose en el trabajo realizado por artistas de la zona como R.L. Burnside, a quien escuchamos en este programa, o Junior Kimbrough, entre otros. Hay un par de temas acústicos, tradicionales en su sonido, y en los demás, la guitarra de Buddy Guy adquiere ese sonido punzante que lo ha caracterizado. Un álbum lleno de vida, hecho por un artista que no deja de sorprender.

R.L. Burnside – “Wish I Was In Heaven Sitting Down” (Fat Possum, 2000)

Así como en el jazz, el blues tiene una serie de artistas que fueron descubiertos tardíamente. Ese es el caso de R.L. Burnside, músico que aunque tuvo una serie de grabaciones en los años 60 y 70, sólo fue hasta la década del 90 que empezó a obtener el reconocimiento público que merecía. Esta producción encuentra al veterano cantante en un cruce de caminos entre el blues del Mississippi y la música electrónica, algo que ya había trabajado en su anterior disco “Come On In”. Aunque para muchos puede sonar un poco forzado, la aparición de sampleos y scratch a lo largo de algunas canciones logra combinar plenamente con el sonido y la voz cruda de Burnside, generando así una nueva carta de presentación para un artista que contaba en esa época con 73 años de edad.

Otis Taylor – “White African” (NorthernBlues Music, 2001)

En 2001 Otis Taylor publicó “White African”, una muestra de la inteligencia del músico para bautizar sus discos (africano blanco), y también de los ambientes oscuros y densos que imprime a sus composiciones. Taylor muestra que es un gran compositor, buen intérprete de la guitarra, generando toda una serie de temas pesados pero entusiastas, que se dejan escuchar con facilidad.  “White african” es un álbum oscuro con un título que hace honor al humor ácido que ha caracterizado a los bluesmen a lo largo de la historia del género.

Solomon Burke – “Don’t Give Up On Me” (Fat Possum, 2002)

Muchos de los grandes artistas de soul y de rhythm and blues sufrieron en los años 80 y 90, debido a malas producciones, realizadas por supuestos admiradores suyos. Pocas compañías le prestaron atención al soul, luego de que este género le cediera el paso al hip-hop, sin embargo muchos veteranos vieron allí una oportunidad para resurgir y eso fue lo que hizo Solomon Burke, quien hizo volver a sonar su voz fuerte, con ese fervor eclesiástico, que lo convirtió en uno de los principales artistas soul de los años 70. Buscando replicar ese viejo sonido, el productor Joe Henry trabajó con Burke y otros músicos como Bob Dylan, Tom Waits, Van Morrison o Elvis Costello, quienes además de participar en el disco, prestaron algunas canciones para que sonaran bajo la voz de Burke, que probó que no había perdido ni la fuerza ni el dramatismo de sus años de gloria. Gracias a esta grabación de Solomon Burke, el soul blues resurgió.

Koko Taylor – “Old School” (Alligator, 2007)

Este trabajo marcó el regreso de Koko Taylor, luego de siete años sin publicar ningún disco debido a algunos problemas de salud que la mantuvieron alejada tanto de los estudios de grabación como de los escenarios. Todavía se mantenía dentro de ese espectro del blues de Chicago, el cual ella dominaba a su antojo, con ese particular sonido que evoca a los clásicos temas del sello Chess. Más de la mitad de los temas del disco fueron compuestos por Koko, dejando su impronta en los arreglos de las versiones de clásicos escritos por Willie Dixon o Lizzie Lawler, entre otros. Como su nombre lo indica, este es un regreso a la vieja usanza, a la tradición en la que Taylor creció musicalmente, aunque sea el territorio en el que la reina del blues de Chicago vivió durante más de 50 años. Recordemos que Koko Taylor falleció el 9 de junio de 2009.

B.B. King “One Kind Favor” (Geffen, 2008)

B.B. King pasó mucho tiempo aislado en una zona musical confortable y esta producción llegó con un sonido que chocó con lo que el músico venía haciendo, pues grabó en la forma en que lo hizo en 1970, cuando tuvo su gran éxito “The thrill is gone”, con una sonoridad despojada de cualquier sutileza, sin la presencia de invitados especiales y un repertorio lleno blues puro, integrado por temas que nunca había grabado, incluyendo tres composiciones de su ídolo Lonnie Johnson, en un acercamiento que se afirma en lo tradicional pero con cierto barnizado moderno. B.B. King puede estar aprovechando sus años crepusculares aunque esta táctica nunca ha sido su estilo. King es muy generoso, con un corazón abierto tanto al amor como al dolor, así que es natural que no gire este álbum hacia la meditación o la moralidad. “One kind favor” es, más bien, un homenaje a la vida con sus altos y sus bajos, con algo de angustia pero también con mucha alegría, que es lo que precisamente B.B. King ha transmitido siempre con su música. Es un álbum sumamente terrenal, que bien podría servir de cierre a una de las más grandes carreras musicales que ha tenido el blues.
North Mississippi Allstars – “Electric Blue Watermelon” (ATO, 2005)

Aunque esta banda sabe mezclar elementos de funk, hip-hop y rock alternativo en su repertorio blues, cuando mejor suena es cuando se dedica a interpretar esos rústicos temas del Mississippi, interpretados originalmente por sus amigos e influencias R.L. Burnside, Otha Turner o Junior Kimbrough, restableciendo el pasado en el presente pero sin causar heridas a ninguno de los dos, sin reinventar ni reinterpretar, simplemente amplificando lo que no se puede escuchar bien. Esto quiere decir que las canciones todavía tienen su empaque original pero destapadas años después por una banda que entiende que no se puede ir hacia adelante sin revisar antes lo de atrás.
Irma Thomas – “After the Rain”(Rounder, 2006)

En 2006 Irma Thomas publicó “After The Rain”, un álbum que se creía era acerca del paso devastador del huracán Katrina sobre Nueva Orleans, y del cual se creyó durante algún tiempo que Irma Thomas había sido víctima. Este trabajo no fue pensado de esa manera, ya que se grabó antes de que el huracán destruyera Nueva Orleans, lo que se convierte en un elemento de coincidencia, ya que las canciones hablan de tormentas, lluvia y poderosos vientos, interpretadas en un tono de resignación, lo cual ayuda a alimentar la idea de que es una producción como respuesta al fenómeno natural y sus consecuencias. Este es un álbum que aunque no fue pensado para llevar esperanza a los damnificados del Katrina, logró llenar el corazón de muchos de ellos.

John Hammond – “Wicked Grin” (Virgin, 2001)

Después de 35 años de carrera, Hammond presentó en 2001 uno de sus mejores discos. Minimizó el largo y rico repertorio de Tom Waits a 12 temas y además le pidió que se encargara de la producción. Aunque no son clásicos del blues, las canciones aquí interpretadas por Hammond hacen pensar en los orígenes del género, gracias a esa interpretación con toda la energía del Delta, imprimiéndole el espíritu del bluesmen y reinventando ese catálogo escogido en compañía de artistas como Charlie Musselwhite en la armónica, Augie Meyers en los teclados, Larry Taylor en el bajo y el propio Tom Waits en algunos temas. Aunque la voz de Hammond no se acerca a la de Waits, se siente con un espíritu similar, intentando llenar ese vacío de whisky que le hace falta. Un experimento que logró sacar lo mejor de los talentos de John Hammond y de Tom Waits.
Bobby Rush – “Raw” (Deep Rush Records, 2007)


Como bien lo dice el título, “Raw” (crudo), es la forma en que se nos presenta Rush en esta producción, solo con su guitarra acústica y un poco de ritmo hecho con el pie en un tablón amplificado. Algo de armónica por aquí o por allá, pero solo como un escaso ornamento. Encontramos 10 temas originales de Bobby Rush más tres versiones, ejemplificando lo que el músico ha denominado como folk-funk, que vendría siendo el equivalente a los primeros bluesmen, antes de electrificar su música en Memphis o en Chicago. Hay que decir que Bobby Rush no es un tradicionalista ni intenta resucitar el pasado, pero es un artista que sabe muy bien lo que está haciendo, llenando con toda su energía un estilo que se ajusta muy bien a su trabajo.

Lil’ Ed and the Blues imperials – “Rattleshake” (Alligator Records, 2006)
El sonido de Lil’Ed & The Blues Imperials siempre será el que uno se encuentra en las noches de viernes en los clubes de Chicago, un blues lleno de rock pero también condimentada con elementos de baile. Sin embargo esta producción más bien trae los efectos posteriores a la juerga del viernes, con algunas letras que toman del pelo y buscan caer en la ridiculez que en la sensatez, haciendo pensar en la sensación de una cerveza bien fría, justa para pasar la resaca.

Buddy Guy – “Skin Deep” (Zomba, 2008)
Es difícil decir que la carrera de Buddy Guy revivió después de su aparición en “Shine A Light”, el concierto de los Rolling Stones producido y dirigido por Martin Scorsese. Pero esa inolvidable interpretación de “Champagne And Refeer” fue el detonante para darle a Buddy Guy otra vez la bienvenida al mundo del blues, luego de internarse en diferentes sonidos en álbumes anteriores, aunque todos de buena factura. Podría pensarse que Buddy Guy traería un álbum un poco calmado, teniendo en cuenta que ya ha superado los 70 años. Sin embargo con “Skin Deep” se nos presenta el guitarrista con un salvajismo inusual, con material original y ese sello de guitarras agudas, afiladas, que van muy en juego con la voz del músico. Aunque la producción tiene un sonido limpio, pero de todas formas se entiende muy bien que Buddy Guy tiene al blues metido muy profundo en la piel.

The Holmes Brothers – “Simple Truths” (Alligator Records, 2004)
En 2004 The Holmes Brothers publicaron “Simple Truths”, un álbum en el que se alejan de su tradicional mezcla de soul, blues y gospel, para aventurarse en una grabación en la que cada tema fue tratado de forma muy emocional por los miembros de la banda. Aunque el sonido tenga mucha relación con el country, hay algunos encuentros con el Delta-Blues, como el caso de la versión de “Concrete Jungle” de Bob Marley. Cada tema seleccionado en este disco trae inmerso el mensaje de los Colmes Brothers, en el sentido de que no importa quiénes sean o qué hagan las personas, siempre tendrán un deseo por ser amadas como son.

Mavis Staples – “We’ll Never Turn Back” (Anti, 2007)
Esta producción de Mavis Staples, la siguiente a su regreso en 2004, se enmarca dentro de la lucha por los derechos civiles, que en los años 60 produjo muchos cambios dentro de las leyes de Estados Unidos y de los hábitos de vida de sus habitantes. En la interpretación de algunos de las canciones clásicas que hablan sobre este tema, Mavis fue acompañada por los miembros originales de SNCC Freedom Singers, Ladysmith Black Mambazo y Ry Cooder y su banda, con su hijo Joachim en la percusión, Jim Keltner en la batería y Mike Elizondo en el bajo. Aunque la voz de Staples no tiene el poder de épocas pasadas, la convicción y expresión logradas a partir del trabajo de producción de Cooder, son suficientes para conseguir que el disco agrade, para mostrarse como un álbum que aunque se concentra en la tradición, no la presenta como una pieza de museo.

Corey Harris – “Mississippi to Mali” (Rounder, 2003)
Harris es muy llamado a combinar sensibilidades contemporáneas con formas tradicionales del blues, de una forma en que no se nota ninguna fisura entre los dos estilos. Esto queda particularmente reflejado en “Mississippi to Mali” del año 2003, pero en esta ocasión tira un puente entre las músicas africana y afroamericana, creando una producción sin semejantes. Esta es una grabación hecha en campo, que aprovecha todas las fortalezas de los músicos participantes, mostrando innovación y alegría al interpretar este género musical.

Hubert Sumlin – “About Them Shoes” (Tone Cool, 2003)

Un álbum que en su momento llegó a refrescar el ambiente de blues lleno de artistas que lo estaban distorsionando con algunos elementos contemporáneos. Los temas pertenecen en su mayoría a Muddy Waters, encontrando cuatro composiciones de Willie Dixon y una del propio Sumlin, “Little Girl This Is The End”, en la que hay un mano a mano guitarrístico entre Sumlin y Keith Richards. “About Them Shoes”, que cuenta también con la participación de James Cotton, Paul Oscher y Eric Clapton, entre otros, fue concebido para llevar a los principales escenarios a Hubert Sumlin, una pequeña obra maestra que se escucha y se escucha sin descanso, ya que nos pone sobre la mesa el trabajo de un virtuoso que lleva toda la vida dedicada al blues.
Watermelon Slim and the Workers – “Watermelon Slim & The Workers” (NorthernBlues Music, 2006)

Si en el año 2004 se veía a a Watermelon Slim como un hombre estudioso del blues, con una aproximación musical bastante profunda, este álbum de 2006, llamado “Watermelon Slim & The Workers”, amplía esa visión, con un gran sonido que sirve para mostrar a Slim como un “holler” contemporáneo, dispuesto a contar las experiencias adquiridas en sus años de carretera mientras ejercía su labor como conductor de camión, aunque hay que mencionar también que es granjero e intelectual, con títulos en diversos campos, como historia y periodismo. En esta producción se demuestra que el blues para Watermelon Slim no es simplemente un género musical sino un llamado particular, una especie de redención para un hombre inteligente que hace música inteligente.
Corey Harris and Henry Butler – “Vu-Du Menz” (Alligator Records, 2000)

El guitarrista Corey Harris y el pianista Henry Butler se reunieron para grabar “Vu-du Menz”, trabajo del año 2000. Su única aparición juntos había sido en el disco “Greens From The Garden” de Corey Harris. El material que encontramos en esta producción ve el blues en un sentido más amplio de lo que el término implica, pues el dúo interpreta material tradicional para guitarra y piano de las tres primeras décadas del siglo XX, algo de soul de Nueva Orleans, ragtime, barrelhouse y Delta blues, añadiéndoles un toque moderno sin que pierdan su sentido original.
Tommy Castro – “Painkiller” (Blind Pig, 2007)

Esta producción comienza en 2003, justo donde termina su álbum “Soul Shaker”. En esta ocasión encontramos a Castro al frente de una banda con vientos, liderándola con una voz bastante áspera. La participación de la variedad de artistas que acompañan a Tommy Castro no suena forzada, destacándose la versión de “A Good Fool Is Hard To Find”, con el intercambio vocal de Castro y Coco Montoya más el destacado trabajo de guitarras y la presentación vocal de Angela Strehli en el tema “If You Believe In What You Do”.
Nick Moss and the Flip Tops “Play It Till Tomorrow” (Blue Bella Records, 2007)

Un álbum doble, con 28 canciones, nos ofrece el guitarrista Nick Moss, producción que lo ha llevado a ser conocido más allá de los círculos del blues. El sonido se siente con la misma energía a la de Paul Butterfield Blues Band, con mucho entusiasmo y confirmando el talento de cada uno de sus integrantes, que para ser un cuarteto suena como una big band, con una gran explosión del clásico sonido de Chicago de los años 50. El disco uno presenta a la banda en formato eléctrico y el dos en acústico, pero siempre con un sonido compacto, que lo pone por encima de sus influencias y los marca como innovadores.

James Blood Ulmer – “Bad Blood In The City: The Piety Street Sessions” (Hyena Records, 2007)
Para aquellos que fueron seducidos por el sonido del delta interpretado por Ulmer en su álbum “Stripped To The Bone” de 2005, “Bad Blood In The City” pudo causar cierto shock, ya que tiene un sonido más fuerte, muy cercano a Nueva Orleans, debido a que el eje central de esa producción fue el desastre ocurrido en esa ciudad debido al huracán Katrina. El disco tiene una mezcla extraña entre R.L. Burnside, John Lee Hooker y las concepciones musicales de Ulmer sumadas a la producción de Vernon Reid, exguitarrista de Living Colour. La creatividad de Blood Ulmer encuentra un buen compañero en Vernon Reid, produciendo un álbum con mucha fuerza, siendo tal vez la más fuerte de sus colaboraciones.

Mighty Mo Rodgers – “Redneck Blues” (Dixiefrog, 2007)

En su álbum “Blues Is My Wailin’ Wail”, de 1997, Mighty Mo Rodgers empezó a contar la historia del blues, desde la trata de esclavos hasta nuestros días. “Redneck Blues” es el tercer ciclo de este recorrido antológico, un poco catastrófico y fatalista en cuanto a su visión del mundo pero optimista en cuanto al mensaje que quiere dejar, indicando que las cosas pueden ser cambiadas fácilmente si aceptamos verlas tal y como son, quitándonos esas vendas que interrumpen la percepción y nos hace entrar en un estado de lamentación. Este sentido esperanzador es el principal legado del blues, entregado por uno de sus grandes poetas.

The Mannish Boys – “Lowdown Feelin’” (Delta Groove Productions, 2008)
¿Quién podía predecir cuatro discos para una banda que comenzó con el objetivo de grabar un solo trabajo en estudio? Es más, ¿alguien podía decir en ese momento que The Mannish Boys estaría dentro de los principales grupos de blues en el mundo? Es increíble pero cierto. Esta agrupación mantiene al blues en alto, sobrepasando con cada trabajo el nivel de la producción anterior.
Como en anteriores proyectos, The Mannish Boys regresó a las raíces para crear un blues fuerte, similar al de aquellos espectáculos de blues que recorrieron Europa bajo el nombre de American Folk Blues Festival, añadiendo algunos interesantes giros a la formación de la banda en cada trabajo. En esta ocasión, el foco es el cantante Bobby Jones, un veterano de la escena blues de Chicago de los años 50 y 60, muy enraízado en el blues. Tiene una versatilidad tal, que puede pasar sin problemas de interpretar temas al mejor estilo de Howlin’ Wolf a canciones góspel muy sentidas.
En esta producción, “Lowdown feeling”, The Mannish Boys tienen invitados especiales como el armoniquista Little Sammy Davis, gran conocido dentro de los fanáticos del blues, que comenzó su carrera en los años 50 con el guitarrista Earl Hooker y continúa muy fuerte en la actualidad, gracias a su constante participación en el ensamble de Levol Helm, baterista y vocalista de The Band.
También hacen apariciones especiales el guitarrista Junior Watson, reconocido actualmente como el padrino del blues de la costa oeste, el armoniquista Al blake, líder de The Hollywood Blues Flames; y Lynwood Slim. Está el pianista Fred Kaplan, compañero de Blake en The Hollywood Blues Flames; y el guitarrista Fred Scribner, compañero durante mucho tiempo de Little Sammy Davis y discípulo de Earl Hooker.
Todos ellos acompañados por la estelar alineación de The Mannish Boys, encabezada por Richard “Big Foot” Innes en la batería, Ronnie James Weber y Tom Leavey en el bajo, Kid Ramos, Frank Goldwasser y Kirk Fletcher en las guitarras y, como siempre, Randy Chortkoff, en el centro con su ármonica, su voz y su trabajo de producción, encargado de llevar a buen término este álbum.
La calidad de un grupo no la dan solo sus integrantes, también radica en el material que interpreta y una vez más The Mannish Boys presenta un variado y profundo programa, muy bien escogido, mostrando el punto más alto de su fuerza, no solo como músicos sino como un colectivo que es capaz de manejar diversos estilos y modos del blues.
Es poco probable que las canciones que interpreta esta banda sean conocidas, a pesar de ser temas viejos. El sentido de The Mannish Boys es ir a los anales del blues y encontrar esas grandes composiciones que pocas veces han sido escuchadas y hasta interpretadas. De esta forma mantienen el blues con vida, no solo en el sentido musical sino también en el sentido económico, pues ponen algo de dinero en el bolsillo de los compositores o de sus familias.

Otis Taylor – “Recapturing The Banjo” (Telarc, 2008)
Durante mucho tiempo el banjo ha sido asociado a la música country y al bluegrass, interpretado específicamente por artistas blancos. Sin embargo este instrumento tiene su origen en el oeste de África y llegó a Estados Unidos gracias a los esclavos, convirtiéndose en el sonido dominante dentro las primeras canciones afroamericanas. Tiene muchas posibilidades sonoras, con un amplio rango de tonos, acercamientos y estilos con un repertorio bastante grande y no simplemente el bluegrass.
El noveno álbum de Otis Taylor invoca en su título a una misión y es la de poner el banjo como el centro de atracción, labor en la que es acompañada por otros músicos afroamericanos contemporáneos como Alvin Youngblood Hart, Guy Davis, Corey Harris, Don Vappie y Keb’ Mo’. No es un recorrido por la historia del banjo, aunque haya algunos temas tradicionales y se ofrezcan varios estilos interpretativos del instrumento, pero nos muestra cómo el banjo ha sido de gran importancia para la música negra y en particular para la creación de Taylor, sin llegar a ser purista pues incluye en algunos pasajes guitarras eléctricas y lap-steel. Este disco es una mezcla excelente de la vieja cultura musical con la moderna, el banjo en su estado natural pero contextualizado en el Siglo XXI.

Kenny Wayne Shepherd “10 Days Out (Blues From The Backroads)” (Reprise, 2007)
El joven guitarrista Kenny Wayne Shepherd celebró sus 30 años de edad con la publicación del quinto álbum de su carrera, en el que se reunió con legendarias figuras del blues del Delta. El proyecto nació en 2004, cuando Shepherd viajó al sur de los Estados Unidos durante 10 días, acompañado por un equipo de filmación y con un equipo portátil de grabación. La idea era recoger el blues en su estado más puro. Con Double Trouble –el grupo de Stevie Ray Vaughan- Kenny Wayne capturó el sonido más fino de los 12 compases interpretado por artistas como Henry Townsend, Etta Baker, Pinetop Perkins, Clarence “Gatemouth” Brown y Cootie Stark entre otros. Este álbum, acompañado de un DVD, presentó a Shepeherd como una especie de músico acompañante, armado con una guitarra acústica en la mayoría de los casos, permitiendo que fueran las leyendas del blues quienes llevaran la voz principal. “10 Days Out” es un trabajo que documenta la historia del blues, especialmente si tenemos en cuenta que cinco de los participantes en este proyecto, fallecieron durante la producción o antes de su lanzamiento (Neal Pattman, Cootie Stark, “Gatemouth” Brown, Etta Baker y George “Wild Child” Butler).

»

  1. hace mucho que escucho blues, pero empecé a interesarme por este tipo de gente de la página a raiz de ver a Pinetop Perkins en Fuenterrabía hace un par de años. Si hay más páginas al estilo de esta ( magnífica de verdad ) hacédmelo saber….y mucha sgracias

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 5.622 seguidores

%d personas les gusta esto: