Maria Muldaur – “Maria Muldaur & Her Garden Of Joy” (Stony PLain Records, 2009)

Desde sus primeras grabaciones, en 1964, la voz de María Muldaur ha deleitado a la audiencia del blues. En este álbum Muldaur interpreta esas primeras grabaciones que la unieron con un público fiel, cuando formaba parte de Even Dozen Jug Band.  En esta ocasión es acompañada por una joven banda de jarros: The Crow Quill Night Owls, más algunos de sus amigos de juventud como John Sebastian, David Grisman y Taj Mahal entre otros. Estas grabaciones, en el formato tradicional de banda de jarros, que incluyen banjo, mandolina, clarinete, violín y tabla de lavar, brindan una vida a lo que fueron esos primeros registros clásicos del blues, llevando toda esa vieja energía a una nueva audiencia.

Historias del Blues: emisión del domingo 8 de noviembre

Celebramos el cumpleaños 60 de Rory Block, importante exponente del blues acústico, escuchando “Blues Walkin’ Like A Man”, su nueva producción, un tributo a Son House.

Rory Block, nacida el 6 de noviembre de 1949

Aurora “Rory” Block es conocida por ser una de las mejores intérpretes de blues acústico, además de recoger la tradición de los grandes cantantes del Delta Blues y el estilo slide, así como ser una excelente compositora.
Rory nació y se crió en Manhattan. Hija de una familia bohemia, pasó sus primeros años al lado de músicos como John Sebastian o Geoff Muldaur, clientes frecuentes de la tienda de sandalias de su padre. A los 10 años tomó la guitarra y dos años después participó en la grabación de The Elektra String Band Project, un álbum conceptual de la banda de su padre. Conoció allí a Stefan Grossman, también amante del blues, con quien visitó al reverendo Gary Davis, uno de los grandes bluesistas vivos de la época.
A los 15 años de edad, Block dejó su hogar y viajó hacia el sur, donde fue marcada directamente por el blues, gracias a la influencia generada por la presencia de Skip James y Mississippi John Hurt. Luego volvió a Berkeley, donde desarrolló su estilo slide. En 1975 grabó su primer álbum, “I’m In Love”. Después de dos grabaciones para el sello Chrysalis, produjo un disco para enseñar a tocar la guitarra blues. Al poco tiempo firmó con Rounder, casa disquera con la que mantuvo una larga relación. En esta época se mantuvo constantemente en gira, gracias a la reputación ganada como una de las mejores intérpretes del viejo country blues.
En 1987 el sello Rounder publicó el álbum “Best Blues & Originals”, una recopilación con lo mejor del trabajo de Rory Block. Continuó también grabando discos educativos y uno para niños, titulado “Color Me Wild”. Aunque muchos de sus trabajos hasta esa época obtuvieron discos de oro, no fue sino hasta 1992 que llegaron los reconocimientos, cuando ganó el premio NAIRD, entregado por los distribuidores de música independiente, por su álbum “Ain’t I a Woman”, galardón que volvió a obtener en 1994 y 1997. En 1996 obtuvo el premio W.C. Handy como Mejor álbum de blues tradicional gracias a “When A Woman Gets The Blues”. Repitió en 1997 y 1998 como Mejor Artista Femenina de Blues, y en 1999 ganó en la categoría Mejor álbum de blues acústico por su trabajo “Confessions of a Blues Singer”.
La guitarrista y cantante ha seguido de gira, no tan intensas como en sus primeras épocas cuando realizaba 250 presentaciones al año. En ocasiones es acompañada por su hijo mayor, Jordan Block, quien también participa en sus discos. En lo que va corrido de esta década ha publicado seis discos, incluyendo uno en concierto. “From The Dust”, de 2005, obtuvo buenas críticas, al igual que “The Lady And Mr. Johnson”, de 2006, el cual es una selección de canciones de su ídolo música y mayor influencia, Robert Johnson. El año anterior se publicó un DVD llamado “The Guitar Artistry of Rory Block” y este año presentó “Blues Walkin’ Like A Man”, tributo a Son House.

Davis Coen – “Magnolia Land” (Soundview, 2009)

Este trabajo fue grabado en Como, Mississippi, por Jimbo Mathus, líder de los Squirrel Nut Zippers, quien se ha encargado de liderar la misión de preservar la tradición musical del delta del Mississippi.
El disco presenta a Davis Coen en la voz y la guitarra y dos secciones rítmicas, con Mathus en el bajo y Darren Dortin en la batería, la primera; Justin Showah, en el bajo, Kinney Kimbrough en la batería, Lance Ashley en los teclados y Olga en la tabla de lavar. Ellos se hacen llamar Afrissippi.
Los 12 temas que componen el álbum son en su mayoría compuestas por Coen, las demás son una serie de piezas tradicionales del blues. Son canciones bastante eclécticas, que van desde el folk, pasando por el slide, algo del estilo de Memphis y evocaciones al boogie de John Lee Hooker.
Con su segunda producción, Davis Coen comienza a crecer dentro de la escena blues del sur de Estados Unidos. También es recomendable escuchar “Blues Lights For Yours And Mine”, su primer disco. Los dos son álbumes con mucha sencillez, propia de un buen músico de blues.

Country Girl Blues

Mary Flower – “Bridges” (Yellow Dog Records, 2008)

Un nuevo disco de esta veterana cantante y guitarrista, especializada en el folk-rock o en el folk pop. Ella ha tomado como punto de referencia para su composición la música de los años 20, los 30 y los 40 y le ha funcionado en la orientación acústica de esta producción. El blues, sobre todo el del Delta del Mississippi, está presente en este trabajo también, lo cual ha valido para que muchos de los admiradores de Mary Flower se reafirmen en su criterio de que ella es una artista de blues. A lo largo de este disco vamos a encontrar blues del sur, recreaciones de clásicos de las cantantes femeninas (“Backwater Blues” de Bessie Smith) y algo de gospel, temas en los que no solo la voz de Flower se destaca sino también su guitarra, rindiendo un homenaje a la tradición musical que le ha ayudado a sobrevivir, a las raíces de la música estadounidense.

BLUES D.C., una apuesta por el blues en Bogotá

Con algunos días de retraso, pero que sirvieron de reflexión, escribo acerca de la segunda edición del festival BLUES D.C., que se llevó a cabo el pasado sábado 17 de octubre en el teatro Metropol.

F-15 Ensamble

F-15 Ensamble

Llegué al lugar sobre las 5 de la tarde, a la hora en que sobre el escenario estaba F-15 Ensamble, por lo tanto no puedo hablar de las presentaciones de Mounsieur Periné, Seis Peatones y BluesWagen. De cualquier forma, de las tres bandas tengo buenas referencias aunque no he visto aún en vivo a la primera.

Volviendo al tema, F-15 Ensamble tocó su tropiblues, una mezcla de música colombiana, bandas sonoras de videojuegos y blues, con la cual el escaso público que  estaba a esa hora en el Metropol se calentó. Los tres integrantes del grupo hacen un buen trabajo, particularmente Leo quien abajo de la tarima es algo tímido pero arriba de ella sufre una transformación impresionante, logrando manejar a los asistentes con su armónica. Una buena fusión de músicas en un grupo que va a dar de qué hablar.

Smoking Underdog

Smoking Underdog

Después vino el turno para Smoking Underdog, agrupación que ví durante las eliminatorias en La Hamburguesería de Usaquén. Tiene una propuesta interesante, alejándose del blues y acercándose más al funk. Me gusta este grupo porque se arriesga a incluir vientos diferentes a la armónica dentro de su formato, algo que no le he visto a ningún otro grupo de rock o de blues en Bogotá, lo cual permite que su sonoridad sea mucho más amplia, permitiendo un contraste de timbres entre la guitarra y el saxofón.

Posterior a Smoking Underdog vino Classicstone Ensemble. En ese momento estaba en camerinos entrevistando al argentino José Luis Pardo, pero alcancé a escuchar algo de su música. La presencia de este grupo en BLUES D.C. pienso que fue como una especie de intermedio, un tiempo para dar aire a los asistentes. Classicstone Ensemble es una agrupación que interpreta cóvers de Queen, Pink Floyd y los Rolling Stones, entre otros, y es una de las tantas bandas tributo que hay en el mundo, autorizadas por los mismos artistas y sus disqueras, lo cual ya habla de que estamos ante un trabajo de calidad.

El blues volvió con Carlos Reyes y La Killer Band. El ex integrante de Agony y The Black Cat Bone tenía un lugar en la última parte del festival porque, a mi modo de ver, es el más profesional de los músicos nacionales que participaron, un hombre que se dedica casi las 24 horas del día al blues y al country, explorando con nuevos sonidos y con un reto difícil, como el mismo me lo comentó, de cantar ahora en español. El mejor de los nacionales sin lugar a dudas, fogueado en muchas plazas tanto colombianas como foráneas y, además, un músico que siempre está dispuesto a meterle el hombro a todo lo que tenga que ver con el blues.

José Luis Pardo

José Luis Pardo

Luego llegó José Luis Pardo, artista argentino radicado en España. Un monstruo de la guitarra, le sacó chispas a su instrumento. Su música movió a la asistencia al teatro, que en ese momento era mucho más que cuando yo había llegado. Pardo mezcló en su presentación sonidos del blues de Memphis, estilo que es su principal influencia, con mucho funk y algo de reggae. Los músicos colombianos que lo acompañaron no desentonaron y, por el contrario, lo siguieron con mucha precisión, como si ya llevaran tiempo tocando juntos.

El segundo artista internacional en aparecer sobre el escenario fue Jake Lear. Una persona muy tímida, de pocas palabras pero con mucho para expresar con su guitarra. Su estilo recuerda a Bob Dylan, por lo menos su voz, la forma en que toma la guitarra, como se para en la tarima, aunque al interpretar las seis cuerdas de su instrumento por momentos haga pensar en Stevie Ray Vaugahn y en Elmore James. Es posible que esa timidez le haya impedido tener un poco más de contacto con el público desde escenario, pero nos llevó en un viaje musical que fue creciendo poco a poco.

Jake Lear

Jake Lear

El cierre fue con The Pack A.D., el par de mujeres canadienses, que ya había causado sensación el año pasado. Repitieron en BLUES D.C. y, como siempre, fueron las que más movieron al público con ese punk-blues-rock que define su sonido. Maya y Becky llegaron con mucha energía, lo cual por momentos las hizo sonar un poco desordenadas pero creo que eso no le importó mucho a la gente que se gozó su presentación de principio a fin.

Concluyó una edición más del BLUES D.C., con poco público –al igual que el año pasado– pero con un ambiente de fiesta muy agradable. Este año no vi notas en los medios de prensa importantes de la ciudad, aunque sí le hicieron publicidad con avisos en sus páginas. Hubo difusión en algunos programas de televisión, en la radio y en sitios de internet. De todos modos, lo que se vio previo del festival, o por lo menos esa es mi opinión, fue poco y eso puedo ayudar a la asistencia escasa.  

Vale la pena preguntarse nuevamente si esa es toda la capacidad de convocatoria que puede tener un género como el blues en Bogotá. Yo no creo que todos los que asistimos el sábado al Metropol seamos los únicos a los que nos gusta el blues en la ciudad. Esta es una música que se sale de toda la maquinaria comercial y debemos apostarle un poco más, porque hay buenos músicos dedicados exclusivamente a este género, hay personas interesadas en darlo a conocer, tenemos espacios radiales, hay programas musicales en los canales locales donde con plena seguridad le abrirían un hueco al blues, existen sitios donde se puede disfrutar semanalmente del blues en vivo, hay certámenes como el festival de la Libélula Dorada y BLUES D.C. ¿Qué más nos falta, entonces, para consolidar la escena?

Fiona Boyes – “Blues Woman” (Yellow Dog Records, 2009)

Mucho interés ha generado Fiona Boyes, especialmente desde que fue catalogada como “la malvada hermana gemela de Bonnie Raitt. De hecho, la cantante y guitarrista australiana tiene fuerte influencia de Raitt, con algunos elementos de Marcia Ball y Rory Block. En esta producción se aprecia bastante su desarrollo estilístico,  que va desde el blues eléctrico de Chicago hasta el soul-blues. Aunque en ocasiones Fiona Boyes interpreta la guitarra eléctrica, ella se destaca mucho más con la acústica.

Tener una orientación hacia el blues no significa que Boyes sea purista, ella no es de las que piensa que todo lo que suene en un disco de blues tienen que ser estrictamente 12 compases. De todos modos, todo el álbum “Blues Woman” tiene un sentimiento lleno de blues en una variedad de formas que hacen de esta producción una verdadera joya.

Frank Frost, fallecido el 12 de octubre de 1999

Aunque el sonido de la armónica de Frank Frost permaneció siempre en el Delta del Mississippi, su carrera musical la desarrolló fuera de su zona natal. En 1951 se trasladó a San Luis, Missouri, aprendiendo a tocar el instrumento con Little Willie Foster y Sonny Boy Williamson, quienes lo llevaron de gira, desde 1956 hasta 1959, ¡como guitarrista! El baterista Sam Carr (recientemente fallecido) fue su aliado durante mucho tiempo y motivó a Frost para liderar su banda.

Carr, Frost y el guitarrista Jack Johnson formaron un trío que llamó la atención de Sam Phillips en Sun Records, sello con el que grabaron “Hey Boss Man!” El ex guitarrista de Elvis Presley, Scotty Moore, produjo el siguiente álbum de Frost en 1966, cuyo tema “My Back Scratcher” llegó a los primeros lugares de las emisoras de Louisiana.

En 1975, el trío fue redescubierto en una taberna de Clarksdale, Mississippi, llamada The Black Fox, por un fanático del blues de Chicago. Debido al entusiasmo de sus nuevos seguidores, Frost formó su propio sello llamado Earwig, para grabar a su carismático grupo bajo el nombre de The Jelly Roll Kings

En los años siguientes, Frost presentó diversos álbumes, de los cuales se puede destacar su  “Midnight Prowler” de 1988 y su aparición en la banda sonora del documental “Deep Blues”. En 1996 presentó “Keep Yourself Together”. Frank Frost murió el 21 de octubre de 1999 a los 63 años de edad.

Skip James, fallecido el 3 de octubre de 1969

Skip James se encuentra dentro los primeros bluesistas que grabaron y, además, dentro de los que más influencia generaron tanto en músicos contemporáneos como en artistas de épocas posteriores. Fue uno de los principales exponentes de la escuela Betonia, un género que venía fuertemente anclado a la investigación.

Los primeros registros de James se caracterizaron por el falseto, estilo que se mantuvo intacto en los años 60 cuando fue redescubierto, lo cual causó sorpresa.

Las composiciones de Skip James influenciaron a muchos músicos, pasando por Robert Johnson –el tema “Hellhound On My Trail” de Johnson tiene base en “Devil’s Got My Woman”- hasta Eric Clapton, quien hizo una versión de “I’m So Glad” cuando estaba en Cream.

La música de Skip James se ha mantenido fresca, gracias a ese espíritu único que él le supo imprimir.

Publicado en on 1 Octubre 2009 at 3:54 pm Dejar un comentario
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Katie Webster, fallecida el 5 de septiembre de 1999

Katie Webster fue una institución del blues del sur de Estados Unidos, exponente fiel del blues hecho en los pantanos del estado de Luisiana, logró ser toda una sensación de la escena local en los años 50 y 60 gracias al poderoso sonido de su piano y después tuvo el reconocimiento de los entusiastas del blues en Estados Unidos gracias a sus últimas grabaciones para el sello Alligator.

Kathryn Thorne tuvo que lidiar con unos padres profundamente religiosos, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance para impedir que su hija tocara rhythm and blues. Pero la música de Fats Domino y de Little Richard fueron, sencillamente, más persuasivas, y el guitarrista Ashton Savoy se encargó de que ella grabara en 1958 su debut para el sello Kry, un sencillo llamado “Baby Baby”.

Luego de su primera grabación, Katie Webster se convirtió en una importante artista de sesión para los productores J.D. Miller y Eddie Shuler, participando en discos de músicos como Lonnie Brooks, Clarence Garlow, Jimmy Wilson, Lazy Lester y Phil Phillips.

La joven pianista grabó interesantes temas para J.D. Miller  desde 1959 hasta 1961. Luego lideró su propia banda, the Uptighters, al tiempo que pasaba esos días en los estudios de grabación. En 1964 fue invitada por Otis Reeding para abrir un concierto en la ciudad de Lake Charles, en Luisiana. El cantante quedó bastante impresionado con ella, tanto así que durante los siguientes 3 años, Webster abrió sus presentaciones.

Durante los años 70 Katie Webster estuvo, prácticamente, perdida de la música pues decidió encargarse de sus padres, quienes se encontraban en delicado estado de salud. Pero en 1982 participó en una gira de conciertos por Europa, regresando de esta forma a la escena del blues. Su contacto con Alligator Records comenzó en 1988 con ayuda de alto perfil: Bonnie Raitt, Robert Cray y Kim Wilson fueron invitados a participar en “The Swamp Boogie Queen”, su primer álbum para esa importante discográfica. La extrovertida pianista cerró su ciclo con 2 discos más: “Two-Fisted Mama” y “No Foolin’”, antes de sufrir el infarto que se la llevaría de este mundo el 5 de septiembre de 1999, a los 63 años de edad.

Publicado en on 10 Septiembre 2009 at 9:11 pm Dejar un comentario
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