Desde sus primeras grabaciones, en 1964, la voz de María Muldaur ha deleitado a la audiencia del blues. En este álbum Muldaur interpreta esas primeras grabaciones que la unieron con un público fiel, cuando formaba parte de Even Dozen Jug Band. En esta ocasión es acompañada por una joven banda de jarros: The Crow Quill Night Owls, más algunos de sus amigos de juventud como John Sebastian, David Grisman y Taj Mahal entre otros. Estas grabaciones, en el formato tradicional de banda de jarros, que incluyen banjo, mandolina, clarinete, violín y tabla de lavar, brindan una vida a lo que fueron esos primeros registros clásicos del blues, llevando toda esa vieja energía a una nueva audiencia.
La próxima semana el grupo bogotano Seis Peatones visitará la ciudad de Pereira, en el marco de Estación Rock 2009, un taller de música moderna organizado por la Universidad Tecnológica Moderna de la capital de Risaralda.
De acuerdo con los organizadores, este certamen se ha convertido en toda una insignia del rock en la ciudad, consolidándose como una alternativa de cultura, música y convivencia.
Scott McCord es uno de los grandes descubrimientos musicales de Toronto, Canadá. Tiene mucha mezcla de swing, de blues, con algunos toques folk, ajustando su voz al tipo de canciones que van corriendo en el disco. Es acompañado por una sección de vientos con mucha fuerza, lo cual ayuda a ofrecer un sonido muy compacto. Con toda seguridad va a dar mucho de qué hablar este músico en la escena bluesera de su país y, a lo mejor, en Estados Unidos también.
Celebramos el cumpleaños 60 de Rory Block, importante exponente del blues acústico, escuchando “Blues Walkin’ Like A Man”, su nueva producción, un tributo a Son House.
Aurora “Rory” Block es conocida por ser una de las mejores intérpretes de blues acústico, además de recoger la tradición de los grandes cantantes del Delta Blues y el estilo slide, así como ser una excelente compositora.
Rory nació y se crió en Manhattan. Hija de una familia bohemia, pasó sus primeros años al lado de músicos como John Sebastian o Geoff Muldaur, clientes frecuentes de la tienda de sandalias de su padre. A los 10 años tomó la guitarra y dos años después participó en la grabación de The Elektra String Band Project, un álbum conceptual de la banda de su padre. Conoció allí a Stefan Grossman, también amante del blues, con quien visitó al reverendo Gary Davis, uno de los grandes bluesistas vivos de la época.
A los 15 años de edad, Block dejó su hogar y viajó hacia el sur, donde fue marcada directamente por el blues, gracias a la influencia generada por la presencia de Skip James y Mississippi John Hurt. Luego volvió a Berkeley, donde desarrolló su estilo slide. En 1975 grabó su primer álbum, “I’m In Love”. Después de dos grabaciones para el sello Chrysalis, produjo un disco para enseñar a tocar la guitarra blues. Al poco tiempo firmó con Rounder, casa disquera con la que mantuvo una larga relación. En esta época se mantuvo constantemente en gira, gracias a la reputación ganada como una de las mejores intérpretes del viejo country blues.
En 1987 el sello Rounder publicó el álbum “Best Blues & Originals”, una recopilación con lo mejor del trabajo de Rory Block. Continuó también grabando discos educativos y uno para niños, titulado “Color Me Wild”. Aunque muchos de sus trabajos hasta esa época obtuvieron discos de oro, no fue sino hasta 1992 que llegaron los reconocimientos, cuando ganó el premio NAIRD, entregado por los distribuidores de música independiente, por su álbum “Ain’t I a Woman”, galardón que volvió a obtener en 1994 y 1997. En 1996 obtuvo el premio W.C. Handy como Mejor álbum de blues tradicional gracias a “When A Woman Gets The Blues”. Repitió en 1997 y 1998 como Mejor Artista Femenina de Blues, y en 1999 ganó en la categoría Mejor álbum de blues acústico por su trabajo “Confessions of a Blues Singer”.
La guitarrista y cantante ha seguido de gira, no tan intensas como en sus primeras épocas cuando realizaba 250 presentaciones al año. En ocasiones es acompañada por su hijo mayor, Jordan Block, quien también participa en sus discos. En lo que va corrido de esta década ha publicado seis discos, incluyendo uno en concierto. “From The Dust”, de 2005, obtuvo buenas críticas, al igual que “The Lady And Mr. Johnson”, de 2006, el cual es una selección de canciones de su ídolo música y mayor influencia, Robert Johnson. El año anterior se publicó un DVD llamado “The Guitar Artistry of Rory Block” y este año presentó “Blues Walkin’ Like A Man”, tributo a Son House.
Desde comienzos de los años 80, Tinsley Ellis ha trabajado duro para ganarse un nombre dentro de la escena del blues contemporáneo, llegando a ser uno de los mejores guitarristas de la actualidad, con un estilo que pasa fácilmente del blues al rock sin afectar la parte del sentimiento que tiene el blues, como ha quedado demostrado en esta nueva producción. En este ambicioso esfuerzo, que recuerda mucho el sonido del británico Robin Trower, Ellis continúa creciendo musical y estéticamente, sin perder lo que ha sido su esencia.
Este es el segundo álbum de la banda radicada en Atlanta, Georgia. La agrupación, que lleva más de 10 años reunida, tiene un sonido orientado hacia el blues, el funk y el soul. Esta producción puede llegar a gustar a los amantes del blues, ya que se va moviendo por diversos estilos, desde el blues del Delta, muy rural, hasta el urbano de Chicago. Esto conlleva a que el sonido de la banda pueda pasar de la alegría a la tristeza y la melancolía con facilidad, siendo llevado por la voz Pete Peterson, la cual fue diseñada por la naturaleza específicamente para cantar blues. Un trabajo, como ya lo dijimos, que cautiva los oídos y que muestra como está agrupación, integrada por veteranos, continúa con su trabajo en progreso.
Este trabajo fue grabado en Como, Mississippi, por Jimbo Mathus, líder de los Squirrel Nut Zippers, quien se ha encargado de liderar la misión de preservar la tradición musical del delta del Mississippi.
El disco presenta a Davis Coen en la voz y la guitarra y dos secciones rítmicas, con Mathus en el bajo y Darren Dortin en la batería, la primera; Justin Showah, en el bajo, Kinney Kimbrough en la batería, Lance Ashley en los teclados y Olga en la tabla de lavar. Ellos se hacen llamar Afrissippi.
Los 12 temas que componen el álbum son en su mayoría compuestas por Coen, las demás son una serie de piezas tradicionales del blues. Son canciones bastante eclécticas, que van desde el folk, pasando por el slide, algo del estilo de Memphis y evocaciones al boogie de John Lee Hooker.
Con su segunda producción, Davis Coen comienza a crecer dentro de la escena blues del sur de Estados Unidos. También es recomendable escuchar “Blues Lights For Yours And Mine”, su primer disco. Los dos son álbumes con mucha sencillez, propia de un buen músico de blues.
Trabajo doble, en el que encontramos CD y DVD. En la parte musical, encontramos al cantante e intérprete de armónica acompañado de una buena banda de respaldo integrada por Larry Berwald en la guitarra –además ayudó a componer algunos de los temas del disco– Von José Roberts en el bajo, Eric Shaw y Dennis Wage en los teclados, Jim Kolacek en batería y percusión, y Randy Burt en el saxofón. El disco abre con un tema depresivo sobre la depresión, con letras y voces que marcan su parte más importante. De hecho el nombre del álbum no sólo tiene que ver con una de las interpretaciones dentro del mismo, sino que haciendo juego con el significado de nostalgia o de tristeza, que tiene la palabra “blues” en inglés, nos acercamos a la tristeza de Wall Street, el centro financiero de Estados Unidos.
Con el paso del tiempo, la música va acelerando y disminuyendo el ritmo a intervalos, momentos en los que “Blackhat” muestra su virtuosismo con la armónica, mientras se va mezclando con la guitarra y, particularmente, con el saxofón y los teclados, generando un ambiente de blues muy especial.
El DVD que completa este paquete ofrece una presentación de Walters en el Godfellas de Hampton, estado de Virginia, con muchas canciones de su primer álbum “You Changed Your Mind Again”.
Un nuevo disco de esta veterana cantante y guitarrista, especializada en el folk-rock o en el folk pop. Ella ha tomado como punto de referencia para su composición la música de los años 20, los 30 y los 40 y le ha funcionado en la orientación acústica de esta producción. El blues, sobre todo el del Delta del Mississippi, está presente en este trabajo también, lo cual ha valido para que muchos de los admiradores de Mary Flower se reafirmen en su criterio de que ella es una artista de blues. A lo largo de este disco vamos a encontrar blues del sur, recreaciones de clásicos de las cantantes femeninas (“Backwater Blues” de Bessie Smith) y algo de gospel, temas en los que no solo la voz de Flower se destaca sino también su guitarra, rindiendo un homenaje a la tradición musical que le ha ayudado a sobrevivir, a las raíces de la música estadounidense.