Blues británico: Steamhammer

Steamhammer fue una banda de blues-rock, formada en Worthing, Inglaterra. Fue integrada en 1968 por el guitarrista Martin Quittenton; Kieran White en la guitarra, la armónica y la voz. A ellos se les unieron Martin Pugh, también en la guitarra, Steve Davy en el bajo y Michael Rushton en la batería. Esta versión de la banda sirvió como respaldo del guitarrista Freddie King durante una de sus giras por Inglaterra.

El primer álbum de Steamhammer tenía su mismo nombre, aunque también se conoció como “Reflection”, y fue publicado en 1969. Incluía versiones de temas como “You’ll Never Know” de B.B. King y “Twenty Four Hours” de Eddie Boyd, a la vez que temas originales compuestos por los integrantes de la agrupación. En esa producción también participaron el flautista Harold McNair y el pianista Pete Sears.

Aunque este trabajo no tuvo éxito comercial, los conciertos de la banda fueron muy populares, especialmente en Alemania.

En el verano de 1969, Quittenton y Rushon dejaron el grupo y Steve Jolliffe y Mick Bradley se unieron a la banda para tocar el saxofón y la batería, respectivamente.

En 1969 Steamhammer graba “MK II”, compuesto en su integridad por temas originales, con un estilo más cercano a sus influencias del jazz y del rock progresivo.

Al año siguiente Steve Jolliffe dejó al grupo y los integrantes restantes grabaron “Mountains”, álbum presentando en 1970.

En 1971 el guitarrista Kieran White y el bajista Steve Davy dejan la banda. Éste último es reemplazado por Louis Cennamo.

En 1972, Steamhammer graba “Speech”, álbum integrado por tres largos temas instrumentales. En febrero de ese año, el baterista Mick Bradley muere de leucemia. La banda ofrece un concierto en su memoria, en el Marquee Club de Londres, con la participación de bandas como Atomic Rooster, Beggars Opera, If y Gringo.

A la banda llegan un nuevo baterista, John Lingwood, y un nuevo cantante, Ian Ellis. Esta nueva formación se lanza a una gira europea. En 1973 anuncia que el grupo será conocido ahora como Axis y finales de ese año se separa definitivamente.

Publicado en on 12 Noviembre 2009 at 9:50 am Dejar un comentario
Tags: ,

Seis peatones en Pereira

6p09pereira copiaLa próxima semana el grupo bogotano Seis Peatones visitará la ciudad de Pereira, en el marco de Estación Rock 2009, un taller de música moderna organizado por la Universidad Tecnológica Moderna de la capital de Risaralda.

De acuerdo con los organizadores, este certamen se ha convertido en toda una insignia del rock en la ciudad, consolidándose como una alternativa de cultura, música y convivencia.

Toda la información de Estación Rock 2009 la encuentran en http://www.myspace.com/estacionrock

Scott McCord – “Blues for sunshine” (Bonafield Songs, 2008)

Scott McCord es uno de los grandes descubrimientos musicales de Toronto, Canadá. Tiene mucha mezcla de swing, de blues, con algunos toques folk, ajustando su voz  al tipo de canciones que van corriendo en el disco. Es acompañado por una sección de vientos con mucha fuerza, lo cual ayuda a ofrecer un sonido muy compacto.  Con toda seguridad va a dar mucho de qué hablar este músico en la escena bluesera de su país y, a lo mejor, en Estados Unidos también.

Tinsley Ellis – “Speak No Evil” (Alligator Records, 2009)

Desde comienzos de los años 80, Tinsley Ellis ha trabajado duro para ganarse un nombre dentro de la escena del blues contemporáneo, llegando a ser uno de los mejores guitarristas de la actualidad, con un estilo que pasa fácilmente del blues al rock sin afectar la parte del sentimiento que tiene el blues, como ha quedado demostrado en esta nueva producción. En este ambicioso esfuerzo, que recuerda mucho el sonido del británico Robin Trower, Ellis continúa creciendo musical y estéticamente, sin perder lo que ha sido su esencia.

The Work In Progress Band – “Out Of The Blues” (Work In Progress Band, 2009)

Este es el segundo álbum de la banda radicada en Atlanta, Georgia. La agrupación, que lleva más de 10 años reunida, tiene un sonido orientado hacia el blues, el funk y el soul. Esta producción puede llegar a gustar a los amantes del blues, ya que se va moviendo por diversos estilos, desde el blues del Delta, muy rural, hasta el urbano de Chicago. Esto conlleva a que el sonido de la banda pueda pasar de la alegría a la tristeza y la melancolía con facilidad, siendo llevado por la voz Pete Peterson, la cual fue diseñada por la naturaleza específicamente para cantar blues. Un trabajo, como ya lo dijimos, que cautiva los oídos y que muestra como está agrupación, integrada por veteranos, continúa con su trabajo en progreso.

Explorando el blues argentino: Manal

Alejandro Medina, Claudio Gabis y Javier Martínez formaron a finales de los años 60 en Buenos Aires a la agrupación Manal, precursor del blues en castellano, que hoy hace parte de la rica historia del rock en Argentina, como uno de sus grupos fundacionales.

Manal  llegó en un momento en que el rock en español estaba surgiendo y sus principales exponentes se dedicaban a traducir los grandes éxitos del rock en inglés. Con la aparición del trío argentino, la cosa cambió.

“La vuelta de tuerca que dimos nosotros fue que en vez de hacer canciones del rock norteamericano en español, comenzamos a componer nuestras propias canciones con la influencia del tango en la letra, del lunfardo, que es el argot de Buenos Aires, y del jazz que lo teníamos incorporado en Argentina”, nos comentó Javier Martínez, baterista de Manal, en reciente entrevista.

Debido a su formato de trío, fue comparado con el grupo inglés Cream, y en alusión a esto el primer nombre con que se conoció fue “Ricota”.

“En el lunfardo porteño cuando un tipo juega mal al fútbol o hace mal alguna cosa, se le dice que es un queso. Entonces nosotros por autocrítica y por reírnos de nosotros mismos, decíamos ‘bueno, si ellos son la crema, nosotros somos ricota’”, dijo el músico argentino.

El nombre de la agrupación proviene de un juego de palabras derivado de un juego de cartas llamado  timba, en el cuál los expertos en hacer trampas preguntaban “¿cómo viene la mano?”. Esta expresión tomó las calles y prácticamente se usaba para cualquier cosa.

Al respecto Javier Martínez recuerda: “Me preguntaban ‘Che, Javier, ¿cómo viene la mano?’ y si no tenía ganas de contestar decía ‘la mano viene manal’. En realidad no significaba absolutamente nada, era un simple juego de palabras. El día que grabamos el productor nos dice ‘¿cómo se llama el conjunto’ –en esa época se decía grupo o conjunto– nos miramos estupefactos porque hasta este momento seguíamos con el chiste ‘¿ustedes se llaman La Ricota?’ No, le respondimos, entonces dije nos llamamos el trío Manal y mis compañeros me miraron como diciendo este está loco, manal no significa nada. Y bueno, fenómeno, no quiere decir nada y es como una marca cualquiera. Y bueno, lo inventé yo”.

Desde el primero momento, el objetivo de Manal fue desarrollar un estilo propio y grabar. Los temas  originales, en español, fueron un aporte de Javier Martínez, quien demostró que se podía hacer blues en nuestro idioma. Cuando apareció “Manal”, el primer álbum, en 1970, se rompió ese tabú.

Acerca del éxito de este trabajo, Martínez comentó lo siguiente: “El éxito radicó en que estaba escrito en un español no muy lunfardo sino bastante abierto, con mucha ironía, y encontró la identificación de la letra en la gente que lo oía porque reflejaba esa época. El éxito de una canción está basado en la identificación que tiene la gente, que establece con la época en que está viviendo. Yo creo que es por eso”.

Durante 1970 Manal alcanzó su mayor popularidad, contando con seguidores del público rockero y también de los amantes del jazz, gracias a las improvisaciones en concierto y al sonido de la guitarra de Claudio Gabis.

Ante este éxito y el de otras bandas que cantaban en español, las disqueras multinacionales deciden ofrecerles jugosos contratos, cerrando así el camino de muchos sellos independientes, como el caso de Mandioca, que se encargó de la producción de Manal.

En 1971 el grupo publica el álbum “El león” con el sello RCA. El mal manejo de la disquera y algunas diferencias personales, llevaron a la separación de la banda a finales de ese año.

“Duró muy poco por la lucha de los egos. Pero como dijo alguno que quedó en la sabiduría universal, la obra supera al autor. Las canciones sobrevivieron a ese desencuentro y cada uno siguió su camino, pero en el fondo la amistad no la perdimos.  Bueno, fueron un poco las mujeres, los matrimonios,  que nos separaron y nosotros permitimos que nos separaran. Después nos volvimos a unir en los 80 y después nos volvieron a separar, fuimos muy débiles. En eso tuvieron mucho que ver el entorno de amigos envidiosos, choludos, las mujeres, etc.”, comentó Javier Martínez.

Esa reunión se produjo en 1981. Manal ofreció algunos conciertos en Buenos Aires y grabó un nuevo álbum: “Reunión”. Acerca de este tema Martínez dijo: “Fue más que una reunión generada por nosotros mismos, que hubiera sido genuina y auténtica, fue generada por un par de empresarios que decidieron organizar una gira e hicieron venir a Gabis y a Medina de Brasil y a mí de Europa.  Y bueno, duró lo que dura un ala de mariposa entre los dedos. No fue una verdadera unión, a pesar de que yo insistí en hacer un disco que quedara para la posteridad y se hizo un buen disco que fue “Manal Reunión”, que hoy es un disco escuchable y quedó bien hecho y tiene buenas canciones”.

Después de ese álbum, algunas giras y una producción en vivo recogiendo ese material, Manal dijo adiós al mundo del rock. Claudio Gabis sigue ahora una carrera como pedagogo musical, mientras que Alejandro Medina y Javier Martínez, ahora llamado Manal Javier Martínez, siguen en el mundo de la música, componiendo y grabando.

Publicado en on 31 Octubre 2009 at 2:04 pm Dejar un comentario
Tags: ,

Mick Fleetwood Blues Band – “Blue Again!” (429, 2009)

Como muchos viejos rockeros, Mick Fleetwood regresa a su primer amor, el blues, ahora bajo el nombre de Mick Fleetwood Blues Band. Con este grupo salió de gira el año pasado y “Blues Again!” captura los mejores momentos del concierto ofrecido en el Sheldon Concert Hall de San Luis, Misuri, en el cual presentó algunos clásicos de Fleetwood Mac como “Rattlesnake Shake” y “Black Magic Woman”, a la vez que algunas composiciones del guitarrista Rick Vitto, las cuales no ofrecen sorpresa alguna, son temas blues estrictos. Lo interesante de este trabajo es que remarca que cuando estos viejos músicos deciden acercarse nuevamente al blues, lo hacen de una forma exquisita, con mucha sensibilidad y una energía que envidiarían muchos de los nuevos intérpretes del género.

Black Magic Woman

Publicado en on 29 Octubre 2009 at 1:15 pm Dejar un comentario
Tags: ,

Davis Coen – “Magnolia Land” (Soundview, 2009)

Este trabajo fue grabado en Como, Mississippi, por Jimbo Mathus, líder de los Squirrel Nut Zippers, quien se ha encargado de liderar la misión de preservar la tradición musical del delta del Mississippi.
El disco presenta a Davis Coen en la voz y la guitarra y dos secciones rítmicas, con Mathus en el bajo y Darren Dortin en la batería, la primera; Justin Showah, en el bajo, Kinney Kimbrough en la batería, Lance Ashley en los teclados y Olga en la tabla de lavar. Ellos se hacen llamar Afrissippi.
Los 12 temas que componen el álbum son en su mayoría compuestas por Coen, las demás son una serie de piezas tradicionales del blues. Son canciones bastante eclécticas, que van desde el folk, pasando por el slide, algo del estilo de Memphis y evocaciones al boogie de John Lee Hooker.
Con su segunda producción, Davis Coen comienza a crecer dentro de la escena blues del sur de Estados Unidos. También es recomendable escuchar “Blues Lights For Yours And Mine”, su primer disco. Los dos son álbumes con mucha sencillez, propia de un buen músico de blues.

Country Girl Blues

Bobby “Blackhat” Walters – “Wall Street Blues” (GEM R&P, 2009)

Trabajo doble, en el que encontramos CD y DVD.  En la parte musical, encontramos al cantante e intérprete de armónica acompañado de una buena banda de respaldo integrada por Larry Berwald en la guitarra –además ayudó a componer algunos de los temas del disco– Von José Roberts en el bajo, Eric Shaw y Dennis Wage en los teclados, Jim Kolacek en batería y percusión, y Randy Burt en el saxofón. El disco abre con un tema depresivo sobre la depresión, con letras y voces que marcan su parte más importante. De hecho el nombre del álbum no sólo tiene que ver con una de las interpretaciones dentro del mismo, sino que haciendo juego con el significado de nostalgia o de tristeza, que tiene la palabra “blues” en inglés, nos acercamos a la tristeza de Wall Street, el centro financiero de Estados Unidos.

Con el paso del tiempo, la música va acelerando y disminuyendo el ritmo a intervalos, momentos en los que “Blackhat” muestra su virtuosismo con la armónica, mientras se va mezclando con la guitarra y, particularmente, con el saxofón y los teclados, generando un ambiente de blues muy especial.

El DVD que completa este paquete ofrece una presentación de Walters en el Godfellas de Hampton, estado de Virginia, con muchas canciones de su primer álbum “You Changed Your Mind Again”.

BLUES D.C., una apuesta por el blues en Bogotá

Con algunos días de retraso, pero que sirvieron de reflexión, escribo acerca de la segunda edición del festival BLUES D.C., que se llevó a cabo el pasado sábado 17 de octubre en el teatro Metropol.

F-15 Ensamble

F-15 Ensamble

Llegué al lugar sobre las 5 de la tarde, a la hora en que sobre el escenario estaba F-15 Ensamble, por lo tanto no puedo hablar de las presentaciones de Mounsieur Periné, Seis Peatones y BluesWagen. De cualquier forma, de las tres bandas tengo buenas referencias aunque no he visto aún en vivo a la primera.

Volviendo al tema, F-15 Ensamble tocó su tropiblues, una mezcla de música colombiana, bandas sonoras de videojuegos y blues, con la cual el escaso público que  estaba a esa hora en el Metropol se calentó. Los tres integrantes del grupo hacen un buen trabajo, particularmente Leo quien abajo de la tarima es algo tímido pero arriba de ella sufre una transformación impresionante, logrando manejar a los asistentes con su armónica. Una buena fusión de músicas en un grupo que va a dar de qué hablar.

Smoking Underdog

Smoking Underdog

Después vino el turno para Smoking Underdog, agrupación que ví durante las eliminatorias en La Hamburguesería de Usaquén. Tiene una propuesta interesante, alejándose del blues y acercándose más al funk. Me gusta este grupo porque se arriesga a incluir vientos diferentes a la armónica dentro de su formato, algo que no le he visto a ningún otro grupo de rock o de blues en Bogotá, lo cual permite que su sonoridad sea mucho más amplia, permitiendo un contraste de timbres entre la guitarra y el saxofón.

Posterior a Smoking Underdog vino Classicstone Ensemble. En ese momento estaba en camerinos entrevistando al argentino José Luis Pardo, pero alcancé a escuchar algo de su música. La presencia de este grupo en BLUES D.C. pienso que fue como una especie de intermedio, un tiempo para dar aire a los asistentes. Classicstone Ensemble es una agrupación que interpreta cóvers de Queen, Pink Floyd y los Rolling Stones, entre otros, y es una de las tantas bandas tributo que hay en el mundo, autorizadas por los mismos artistas y sus disqueras, lo cual ya habla de que estamos ante un trabajo de calidad.

El blues volvió con Carlos Reyes y La Killer Band. El ex integrante de Agony y The Black Cat Bone tenía un lugar en la última parte del festival porque, a mi modo de ver, es el más profesional de los músicos nacionales que participaron, un hombre que se dedica casi las 24 horas del día al blues y al country, explorando con nuevos sonidos y con un reto difícil, como el mismo me lo comentó, de cantar ahora en español. El mejor de los nacionales sin lugar a dudas, fogueado en muchas plazas tanto colombianas como foráneas y, además, un músico que siempre está dispuesto a meterle el hombro a todo lo que tenga que ver con el blues.

José Luis Pardo

José Luis Pardo

Luego llegó José Luis Pardo, artista argentino radicado en España. Un monstruo de la guitarra, le sacó chispas a su instrumento. Su música movió a la asistencia al teatro, que en ese momento era mucho más que cuando yo había llegado. Pardo mezcló en su presentación sonidos del blues de Memphis, estilo que es su principal influencia, con mucho funk y algo de reggae. Los músicos colombianos que lo acompañaron no desentonaron y, por el contrario, lo siguieron con mucha precisión, como si ya llevaran tiempo tocando juntos.

El segundo artista internacional en aparecer sobre el escenario fue Jake Lear. Una persona muy tímida, de pocas palabras pero con mucho para expresar con su guitarra. Su estilo recuerda a Bob Dylan, por lo menos su voz, la forma en que toma la guitarra, como se para en la tarima, aunque al interpretar las seis cuerdas de su instrumento por momentos haga pensar en Stevie Ray Vaugahn y en Elmore James. Es posible que esa timidez le haya impedido tener un poco más de contacto con el público desde escenario, pero nos llevó en un viaje musical que fue creciendo poco a poco.

Jake Lear

Jake Lear

El cierre fue con The Pack A.D., el par de mujeres canadienses, que ya había causado sensación el año pasado. Repitieron en BLUES D.C. y, como siempre, fueron las que más movieron al público con ese punk-blues-rock que define su sonido. Maya y Becky llegaron con mucha energía, lo cual por momentos las hizo sonar un poco desordenadas pero creo que eso no le importó mucho a la gente que se gozó su presentación de principio a fin.

Concluyó una edición más del BLUES D.C., con poco público –al igual que el año pasado– pero con un ambiente de fiesta muy agradable. Este año no vi notas en los medios de prensa importantes de la ciudad, aunque sí le hicieron publicidad con avisos en sus páginas. Hubo difusión en algunos programas de televisión, en la radio y en sitios de internet. De todos modos, lo que se vio previo del festival, o por lo menos esa es mi opinión, fue poco y eso puedo ayudar a la asistencia escasa.  

Vale la pena preguntarse nuevamente si esa es toda la capacidad de convocatoria que puede tener un género como el blues en Bogotá. Yo no creo que todos los que asistimos el sábado al Metropol seamos los únicos a los que nos gusta el blues en la ciudad. Esta es una música que se sale de toda la maquinaria comercial y debemos apostarle un poco más, porque hay buenos músicos dedicados exclusivamente a este género, hay personas interesadas en darlo a conocer, tenemos espacios radiales, hay programas musicales en los canales locales donde con plena seguridad le abrirían un hueco al blues, existen sitios donde se puede disfrutar semanalmente del blues en vivo, hay certámenes como el festival de la Libélula Dorada y BLUES D.C. ¿Qué más nos falta, entonces, para consolidar la escena?