Desde comienzos de los años 80, Tinsley Ellis ha trabajado duro para ganarse un nombre dentro de la escena del blues contemporáneo, llegando a ser uno de los mejores guitarristas de la actualidad, con un estilo que pasa fácilmente del blues al rock sin afectar la parte del sentimiento que tiene el blues, como ha quedado demostrado en esta nueva producción. En este ambicioso esfuerzo, que recuerda mucho el sonido del británico Robin Trower, Ellis continúa creciendo musical y estéticamente, sin perder lo que ha sido su esencia.
Tinsley Ellis – “Speak No Evil” (Alligator Records, 2009)
Joe Williams & Count Basie – “Everyday I Have the Blues” (Roulette, 1959)
Joe Williams animó durante mucho tiempo a la orquesta de Count Basie, que fue algo normal que toda esta compañía le devolviera el favor al grabar, en 1959, este trabajo para Roulette. El trío de arreglistas de Basie (Frank Foster, Ernie Wilkins y Thad Jones) surtieron, con excelente resultados en las listas, un buen número de temas. El disco abre con dos de las canciones más famosas de Williams en su época con Basie: “Everyday I Have the Blues” y “Baby, Won’t You Please Come Home.” De ahí en adelante, la voz de Joe Williams se pasea delicadamente por un repertorio de blues y de rhythm and blues, mostrando todo su talento particularmente en un par de clásicos de Big Joe Turner: “Shake, Rattle and Roll” and “Cherry Red.” Los arreglos y las interpretaciones son excelentes, incluyendo a Thad Jones y Snooky Young en las trompetas, Frank Foster y Billy Mitchell en los saxofones tenores, Freddie Green en la guitarra y, lógicamente, Count Basie en el piano.
Varios artistas– “Classic Piano Blues from Smithsonian Folkways” (Smithsonian Folkways, 2008)
Folklways era conocido por grabar música tradicional y étnica pero también hizo un gran trabajo con el blues y con el jazz. Este álbum es una colección de 20 temas, registrados probablemente entre 1940 y 1970 (no lo especifica), en los cuales el piano es el instrumento predominante. Encontramos un grupo de grandes intérpretes de las blancas y las negras, como Memphis Slim, Meade “Lux” Lewis, Champion Jack Dupree, Henry Townsend, Victoria Spivey, Roosevelt Sykes, Little Brother Montgomery, James P. Johnson y Leadbelly –conocido principalmente como guitarrista, también lo hacía bien al piano–. Folkways era el sello menos comercial de mediados del siglo pasado, por lo cual muchas de estas grabaciones pueden oírse secas, ya que estaban orientadas más hacia la preservación cultural que hacia un interés popular. La mayoría solo tiene piano y voz, algunas con extractos de boogie, de baladas, de lamentos y de jazz.
“Truth” – Jeff Beck (Columbia, 1968)
Este álbum de Jeff Beck nunca logró tener la misma reputación de los primeros álbumes de Led Zeppelin o de los de Cream, esto debido tal vez a la naturaleza errática de Jeff Beck en sus trabajos siguientes. Sin embargo, el tiempo se ha encargado de reivindicarlo y se ha convertido en un elemento de referencia para muchas bandas de rock.
“Truth” fue una grabación con muchas influencias, casi como las del primer álbum de los Beatles, de los Rolling Stones o de The Who. Sus atributos, realmente, no eran nuevos, pues Cream y Jimi Hendrix ya se habían movido en direcciones similares, pero la combinación era un lamento, con la voz dramática de Rod Stewart, la poderosa sección rítmica integrada por el bajo de Ron Wood y la batería de Mickey Waller, a lo que se incluía la guitarra de Jeff Beck, que sonaba como si su amplificador fuera a reventar.
El trabajo comienza con “Shapes of things”, unos de los éxitos de Jeff Beck con The Yardbirds, reconstruyéndolo y dándole un sonido muy parecido a Howlin’ Wolf. Hay muchos momentos inesperados en el disco, como la versión del clásico “You shook me” o la de “Ol’ man river”, convertida en slow blues eléctrico. Encontramos también una breve incursión en el terreno del folk, con la versión en guitarra acústica de “Greensleeves”, el blues progresivo “Beck’s bolero”, la larga interpretación en vivo de “Blues deluxe” y como cierre, otra reinterpretación de otro clásico de Willie Dixon: “I ain’t superstitious”.
Sleepy John Estes, “On 80 highway” (Delmark, 2008)
Este disco fue grabado el 19 de julio de 1974, días antes de que el guitarrista Sleepy John Estes y el armoniquista Hammie Nixon hicieran su primera gira por Japón, siendo uno de los primeros viajes que a ese país hiciera un bluesista. Los conciertos por el país del sol naciente tuvieron tanto éxito que un tema de Estes logró entrar en el Top 100 de los listados musicales japoneses y, con esas ganancias, el guitarrista pudo comprar una casa mejor en Brownsville, Tennessee, su ciudad.
Conocido como “El poeta del blues de Tennessee”, Sleepy John Estes mostró en esta grabación por qué era una de las piedras fundamentales del country blues y por qué su redescubrimiento causó sensación en el mundo del blues, ya que de no haber sido por estas grabaciones de Delmark, se hubiera perdido para siempre esa calidez emocional de la voz y un sonido de guitarra que muestra algunos trazos de Big Bill Broonzy y que fue influencia para intérpretes posteriores.
Así como Sonny Terry y Brownie McGhee, Estes y Nixon fueron un dúo fiel a sus orígenes. En este disco encontramos esa sencillez que ofrecen un par de músicos enraízados con su estilo, la guitarra y la armónica juntas como el pan y el vino, haciéndonos degustar sabrosas interpretaciones que hacen recordar a esos viejos caminantes y que han servido, de una u otra manera, para que esa tradición no se acabe y continúe en músicos como John Cephas y Phil Wiggins.
Jimmy Reed – “Jimmy Reed at Carnegie Hall”
En 1961, el sello Vee-Jay publicó este trabajo, que bien podría ser un concierto de este importante artista en la gran sala de Nueva York. Sin embargo, sería muy difícil que esto hubiera ocurrido, ya que para esa época, el Carnegie Hall era un escenario exclusivo para las estrellas de la música clásica y de la ópera, aunque en ocasiones algunas revistas dedicadas al blues se habían presentado allí.
Leyendo el folleto que acompaña esta producción, reeditada el año pasado, encontramos que efectivamente fue grabada en el Carnegie Hall pero no en concierto. El productor Calvin Carter alquiló la sala y registró una buena cantidad de temas interpretados por Reed. Por ese motivo, explica Carter, el nombre de la producción es “Jimmy Reed en el Carnegie Hall” y no “Jimmy Reed en vivo en el Carnegie Hall”
Revisando la historia del blues, encontramos que Jimmy Reed estuvo en el año 1961 en el Carnegie Hall como parte de un espectáculo llamado “Blues at Carnegie”, al lado de Oscar Brown Jr., Jimmy Witherspoon, Big Maybelle y Muddy Waters. Pero si vamos más allá, encontramos que “Jimmy Reed at Carnegie Hall” no fue grabado en esa sala neoyorquina sino en los estudios Bell Sound de Manhattan y Universal Recording de Chicago, con un ensamble integrado por Mary “Mama” Reed, la esposa de Jimmy; el guitarrista Eddie Taylor y el baterista Earl Phillips. Participaron otros guitarristas como Lonnie Brooks, Phil Upchurh y Lefty Bates, más Willie Dixon en el bajo.
Esto ya llena de dudas acerca de la autenticidad del trabajo. Sin embargo, lo que nadie se atreve a contradecir es que “Jimmy Reed at Carnegie Hall” fue uno de los álbumes más importantes del blues en 1961, convirtiéndose en referencia tanto para la escena de los Estados Unidos como para la de Inglaterra. Elvis Presley hizo versión de “Baby what you want me to do” y “Big boss man”; y Aretha Franklin o los Rolling Stones hicieron lo propio con “Honest I do”. De hecho, algo del material de los Stones en sus primeros años está muy centrado en Jimmy Reed, con temas como “Ain’t that lovin’ you baby” y “Bright lights big city”. Dentro de la lista de fanáticos británicos de Reed encontramos a The Yardbirds, The Animals y Them entre otros. Y los temas “Bright lights big city” y “Big boss man”, presentes en este disco, se convirtieron en éxito gracias a este álbum, llegando a ser incluidas dentro de las 500 canciones más importantes del Rock and Roll Hall of Fame.
Los éxitos de Reed, ubicados en los listados de rhythm and blues entre 1956 y 1963, eran menos sofisticados que los de otros bluesistas contemporáneos. Con el paso del tiempo, la influencia de Reed fue amplificada por otra generación de músicos, llegando el músico a tener más reconocimiento del que esperaba. De hecho, llegó a tener más canciones en los listados que Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Little Walter.
La música de Jimmy Reed fue trascendental en el blues y esta reedición de uno de sus trabajos más importantes hace ver que su espíritu country sigue vigente, en compañía de su devota esposa Mary y de su amigo Eddie Taylor.
Harvey Mandel – “Cristo Redentor” – E.G.
El guitarrista Harvey Mandel hizo su debut como solista en el año 1968, un álbum llamado “Cristo Redentor”, el cual permanece todavía como una de sus mejores producciones. Este trabajo nos mostraba a un guitarrista de blues-rock, capaz de producir líneas muy suaves, fluidas, y una variedad de distorsiones provenientes de pedales y amplificadores diseñados para ello.
Además de lo que ya hemos mencionado, por momentos se puede ver en “Cristo Redentor” una aventura por la música orquestada, con cuerdas casi clásicas, algo de fusión de blues, jazz y rock como lo haría otra banda famosa de los años 60: The Electric Flag; y también algunos extractos de música country, gracias a la participación del guitarrista Peter Drake.
Mandel es un guitarrista extremadamente creativo, muy por la línea de Jeff Beck, Carlos Santana o Mike Bloomfield, con fuertes influencias del blues y del jazz. Al igual que esos guitarristas, sus habilidades vocales prácticamente no existen y por eso casi todas sus grabaciones se orientan a ser completamente instrumentales o con la voz de algún cantante.
Mandel fue conocido por presentar audición, sin éxito, para los Rolling Stones, y por grabaciones que se anticipaban en buena medida a lo que serían los trabajos dedicados a fusionar el rock con el jazz, mostrando su conciso dominio de una multitud de pedales y un eclecticismo que lo llevaba a trabajar hasta con orquestas de cuerdas.
Harvey Mandel tuvo su primer intento en la música en la fértil escena del blues de Chicago a mediados de los 60, haciendo su primera grabación como guitarrista líder de la banda del armonicista Charlie Musselwhite. Después de eso se embarcó en su carrera solista, grabando un par de álbumes instrumentales que se convirtieron en favoritos de emisoras underground, ubicando a Mandel como uno de los mejores guitarristas jóvenes de la época.
Sin embargo ganó mucho más reconocimiento cuando se convirtió en el guitarrista líder de Canned Heat, en 1969 y 1970, reemplazando a Henry Vestine y apareciendo con la banda en Woodstock. Al poco tiempo pasó a formar parte de los Bluesbreakers de John Mayall, justo cuando el británico se ubicó en Estados Unidos, exactamente en California.
Después de su trabajo con John Mayall, Harvey Mandel hizo algunos trabajos como solista y formó un grupo llamado Pure Food and Drug Act con el violinista Don “Sugarcane” Harris. Desde mediados de los años 70, Mandel ha grabado de forma intermitente como solista y como músico de sesión, pero su influencia en la manera de interpretar la guitarra se puede apreciar en el sonido de músicos como Eddie Van Halen y Steve Vai entre otros.
Professor Longhair – “The London Concert” – JSP Records
Henry Roland Byrd, también conocido por sus fanáticos como Professor Longhair o sencillamente como Fess, se presentó en el New London Theatre, en Londres, Inglaterra, en octubre de 1978, hace 30 años, momento en el que al “profesor pelilargo” se le empezaban a abrir las puertas de Europa.
A través de su piano, Professor Longhair sintetiza ese fino arte de la música de Nueva Orleans, mezclándolo con ritmos caribeños y también con algunos rastros de Dixieland, acercándose con esa voz que más parece la de algún cantante aficionado en una fiesta que la de un músico profesional.
Fess comenzó su carrera de grabación en 1949 y temas como “Big Chief”, “Go to the Mardi Gras” o “Tipitina” se convirtieron en clásicos de Nueva Orleans en años posteriores, pero infortunadamente él no pudo obtener ningún éxito comercial como sí lo consiguieron otros pianistas de la ciudad, como el caso de Fats Domino.
La influencia y la presencia de Fess en Nueva Orleans fue inmensa, tanto que cuando fue “redescubierto” en 1971, la gente pensaba que se trataba de una broma pues él había sido el corazón de la escena soul y rhythm and blues de la ciudad.
En 1978, John Stedman de JSP Records llevó a Fess a Londres, más exactamente al New London Theatre, un escenario con muy buena acústica. Proffessor Longahair se presentó acompañado únicamente por su conguero Alfred Roberts. Con toda la potencia de su piano, Fess llevó al público toda la energía y entusiasmo de Nueva Orleáns.
Ese concierto fue un típico show de Fess, con un gran sonido, lleno de calidez y mucha vitalidad, con la marcación precisa de Albert Roberts en las congas.
Professor Longhair hizo infinidad de presentaciones así en los clubes de Nueva Orleans y escucharlo así, en vivo, es realmente una bendición. Para muchos fanáticos de Fess, este es un álbum muy recomendado para tener dentro de la colección, para quienes apenas lo escuchan por primera vez, es una puerta grande para entrar al increíble mundo de este músico.





