Aurora “Rory” Block es conocida por ser una de las mejores intérpretes de blues acústico, además de recoger la tradición de los grandes cantantes del Delta Blues y el estilo slide, así como ser una excelente compositora.
Rory nació y se crió en Manhattan. Hija de una familia bohemia, pasó sus primeros años al lado de músicos como John Sebastian o Geoff Muldaur, clientes frecuentes de la tienda de sandalias de su padre. A los 10 años tomó la guitarra y dos años después participó en la grabación de The Elektra String Band Project, un álbum conceptual de la banda de su padre. Conoció allí a Stefan Grossman, también amante del blues, con quien visitó al reverendo Gary Davis, uno de los grandes bluesistas vivos de la época.
A los 15 años de edad, Block dejó su hogar y viajó hacia el sur, donde fue marcada directamente por el blues, gracias a la influencia generada por la presencia de Skip James y Mississippi John Hurt. Luego volvió a Berkeley, donde desarrolló su estilo slide. En 1975 grabó su primer álbum, “I’m In Love”. Después de dos grabaciones para el sello Chrysalis, produjo un disco para enseñar a tocar la guitarra blues. Al poco tiempo firmó con Rounder, casa disquera con la que mantuvo una larga relación. En esta época se mantuvo constantemente en gira, gracias a la reputación ganada como una de las mejores intérpretes del viejo country blues.
En 1987 el sello Rounder publicó el álbum “Best Blues & Originals”, una recopilación con lo mejor del trabajo de Rory Block. Continuó también grabando discos educativos y uno para niños, titulado “Color Me Wild”. Aunque muchos de sus trabajos hasta esa época obtuvieron discos de oro, no fue sino hasta 1992 que llegaron los reconocimientos, cuando ganó el premio NAIRD, entregado por los distribuidores de música independiente, por su álbum “Ain’t I a Woman”, galardón que volvió a obtener en 1994 y 1997. En 1996 obtuvo el premio W.C. Handy como Mejor álbum de blues tradicional gracias a “When A Woman Gets The Blues”. Repitió en 1997 y 1998 como Mejor Artista Femenina de Blues, y en 1999 ganó en la categoría Mejor álbum de blues acústico por su trabajo “Confessions of a Blues Singer”.
La guitarrista y cantante ha seguido de gira, no tan intensas como en sus primeras épocas cuando realizaba 250 presentaciones al año. En ocasiones es acompañada por su hijo mayor, Jordan Block, quien también participa en sus discos. En lo que va corrido de esta década ha publicado seis discos, incluyendo uno en concierto. “From The Dust”, de 2005, obtuvo buenas críticas, al igual que “The Lady And Mr. Johnson”, de 2006, el cual es una selección de canciones de su ídolo música y mayor influencia, Robert Johnson. El año anterior se publicó un DVD llamado “The Guitar Artistry of Rory Block” y este año presentó “Blues Walkin’ Like A Man”, tributo a Son House.
Rory Block, nacida el 6 de noviembre de 1949
Explorando el blues argentino: José Luis Pardo
El blues nació en el sur de Estados Unidos, en el delta del río Mississippi, y bastante más al sur estaba la cuna de José Luis Pardo. Sin embargo, eso no tuvo importancia para que el músico se dedicara a ese género que se encargaron de consolidar, en el río de La Plata, músicos como Pappo, Botafogo, Memphis La Blusera o La Misssissippi.
Desde temprana edad, y hablar de esto en alguien que acaba de llegar a 28 años puede sonar casi irónico, Pardo sintió atracción por la música, a pesar de que nadie en su familia se dedicaba a ella.
El argentino y su guitarra se volvieron uno solo y no se han separado desde hace 17 años, ni se separarán nunca, esto no por el hecho de que sea el único bluesman suramericano en tener el endorsement, algo cercano a un patrocinio, de la famosa marca de guitarras Gibson. La razón es esa facilidad con que sus dedos recorren el mástil del instrumento para que surjan notas que hacen recordar a los grandes maestros del blues, como Albert King, Muddy Waters o Chuck Berry.
Con una biografía musical difícil de resumir, Pardo ha integrado las más importantes agrupaciones de esta vertiente musical, como “63 Rd Street Band”,”The King Bees”,”29 caminos” y”Albert King Tribute Band” con la cual, emprende, en 2001 una exitosa gira por Memphis, impactando a las audiencias.
Participó en el Festival Wine Race Memphis, Blue City Caffe, conmemoración del aniversario de la muerte de Albert King y Zanzi Bar. Es con estas formaciones que graba los discos “We play the blues for you” y “Live at Fidelius”, puntos de inicio de maratónicas e importantes presentaciones en Estados Unidos, Europa y Sudamérica, donde compartió escenario con afamados exponentes del blues internacional.
Ser argentino y blanco no ha sido óbice para que Pardo interprete el blues, como lo ha hecho en América y Europa. Una vez conecta su guitarra al amplificador y empieza a interpretarla, se convierte en el guía de un recorrido hacia el delta, hacia Memphis o hacia Chicago. Penas, sufrimientos y alegrías afloran en un sonido que es sincero, que es el blues mismo.
José Luis Pardo estará en Bogotá el próximo sábado 17 de octubre en la segunda edición del festival Blues D.C.
Skip James, fallecido el 3 de octubre de 1969
Skip James se encuentra dentro los primeros bluesistas que grabaron y, además, dentro de los que más influencia generaron tanto en músicos contemporáneos como en artistas de épocas posteriores. Fue uno de los principales exponentes de la escuela Betonia, un género que venía fuertemente anclado a la investigación.
Los primeros registros de James se caracterizaron por el falseto, estilo que se mantuvo intacto en los años 60 cuando fue redescubierto, lo cual causó sorpresa.
Las composiciones de Skip James influenciaron a muchos músicos, pasando por Robert Johnson –el tema “Hellhound On My Trail” de Johnson tiene base en “Devil’s Got My Woman”- hasta Eric Clapton, quien hizo una versión de “I’m So Glad” cuando estaba en Cream.
La música de Skip James se ha mantenido fresca, gracias a ese espíritu único que él le supo imprimir.
Blind Willie McTell, fallecido el 19 de agosto de 1959
Willie Samuel McTell fue uno de los más grandes guitarristas del blues y también, uno de sus mejores vocalistas. Una figura con muchos seguidores en Atlanta, desde 1920 hasta 1930, que grabó docenas de sencillos bajo gran cantidad de nombres, todos según el sello con el que trabajara. Blind Willie, Blind Sammie, Hot Shot Willie y Georgia Bill fueron algunos de sus seudónimos, pero el que era su preferido y también por sus amigos fue “Blind Willie”, con el cual es conocido en la historia del blues.
Mucho de lo que sabe de este músico fue recopilado años después de su muerte, gracias a algunos miembros de su familia, quienes indicaron que su apellido originalmente era McTear y no sabían el porqué de la transformación a McTell. Lo que está claro es que tanto el padre como la madre de Blind Willie tocaban guitarra, así como uno de sus tíos, y era pariente de Georgia Tom Dorsey, quien luego seria conocido como el Reverendo Thomas Dorsey.
McTell nació en Thompson, Georgia. Probablemente nació ciego aunque en alguna etapa de su vida pudo percibir algo de luz en un ojo. La ceguera nunca fue un impedimento, pues ayudó a desarrollar su oído y su tacto. Sus primeros instrumentos fueron la armónica y el acordeón, pero al tocar por primera vez la guitarra se dio cuenta de la gran aptitud que tenía para este instrumento. Comenzó con una guitarra acústica de 6 cuerdas pero para la época de sus grabaciones, interpretaba una de 12 cuerdas, con la cual mostró un estilo único, no en la parte rítmica sino desplegando un elegante uso del slide y de los punteos, con lo que daba un sonido como si fuera el de dos guitarras.
La carrera de grabación de Blind Willie comenzó en 1927 con dos sesiones para Víctor Records en las que grabó 8 temas, dentro de los que se incluía “Statesboro Blues”. Todas las grabaciones de esa primera época son ejemplos de su manera de contar historias acompañadas por un rico trabajo de guitarra, que evoca al ragtime y también a algunas líneas muy oscuras del blues.
Como ya lo habíamos mencionado, McTell grabó bajo variedad de nombres, algunas veces de forma simultánea para diferentes sellos, y también con muchos compañeros, como Kate Williams, Buddy Moss y Curley Weaver. De todas formas, su carrera de grabación no le dio todo el éxito que él hubiera esperado, particularmente porque su mejor trabajo apareció durante la época de la depresión económica. Por esta razón fue popular solo en Atlanta, donde vivió y trabajó, convirtiéndose en el único guitarrista de blues que permaneció activo en esa ciudad luego de la Segunda Guerra Mundial.
El público llegó a conocer a McTell en 1940, luego de que John Lomax lo grabara para la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Gracias a ese trabajo de Lomax, luego de la guerra se generó un interés por el blues acústico, y uno de esos afortunados músicos que volvieron a los estudios de grabación fue Blind Willie McTell, quien firmó contrato con el sello Atlantic en 1949. Ninguna de esas grabaciones se vendió y las mismas permanecieron casi 20 años sin ser escuchadas. En 1950, McTell hizo pareja con Curley Weaver para el sello Regal, pero ocurrió igual que con los registros de Atlantic.
Blind Willie McTell comenzó a tocar prácticamente para quien quisiera oírlo y se volvió alcohólico. Fue redescubierto en 1956 y luego dejó la música, convirtiéndose en pastor de una iglesia local. Murió en 1959 de una hemorragia cerebral, aunque su fallecimiento fue tan inadvertido que muchas reediciones de su música, publicadas en los años 70, hacían referencia a que el músico seguía vivo.
McTell, como guitarrista y como cantante, fue un estudioso de la música que desarrolló habilidades que trascendieron tanto en el blues como en el ragtime, en el hilbilly y en la música popular. Podía leer y escribir música en braille, lo que le ayudaba a igualarse con músicos contemporáneos que podían ver. Fue un brillante improvisador en la guitarra, lo cual es evidente en sus grabaciones. Siempre dio buena cuenta de su trabajo, hasta el final de su vida, y por eso es uno de esos inolvidables gigantes del blues.
Joe Louis Walker– “Witness to the Blues” (Stony Plain, 2008)
Joe Louis Walker se merece todo el respeto. Es un gran cantante y guitarrista, a la vez productor, compositor e intérprete de armónica. Este trabajo, el primero con el sello Stony Plain, es una muestra de esa variedad, lo cual se convierte en una fortaleza para poder llegar a tocar en buena forma los más variados estilos de blues. Encontramos el blues de Chicago con orientación hacia los vientos n “It’s a Shame”, mientras que tenemos alguna evocación de John Lee Hooker en “Midnight Train”. Por otro lado escuchamos algo del estilo de Nueva Orleans en “Lover’s Holiday”, a duo con Shemekia Copeland y algo del barrelhouse en “Hustlin’”, con el piano de Bruce Katz. Aunque en algunos momentos su voz tambalea, encontramos una parte vocal muy fina, que toma alto riesgo en “Sugar Mama”, tema que cierra esta producción. La guitarra siempre es bien tratada y en general, este es un álbum muy recomendado.
Murió Les Paul, leyenda de la guitarra eléctrica
LOS ANGELES (Reuters) – El legendario guitarrista e inventor Les Paul, pionero en el diseño de guitarras eléctricas, murió a los 94 años por complicaciones derivadas de una neumonía en un hospital de Nueva York, informó el jueves su abogado.
Michael Braunstein dijo que Paul murió en el White Plains Hospital en White Plains, Nueva York, y agregó que el artista había estado “entrando y saliendo del hospital” por alrededor de dos meses y que había enfrentado una serie de enfermedades.
“A los 94, es difícil luchar con muchas cosas”, dijo Braunstein.
“El es una persona histórica. Ha dejado una marca en este mundo y muchos, muchos amigos”, agregó.
Paul se convirtió en un nombre importante en la industria musical desde la Segunda Guerra Mundial.
Junto a su esposa Mary Ford tuvieron una serie de éxitos en las décadas de 1940 y 1950 que incluyeron “Mockin’ Bird Hill” y “How High the Moon”.
Paul creó una de las primeras guitarras eléctricas de cuerpo sólido en 1941 y fue un pionero en la grabación con pistas múltiples.
Paul jugó un rol clave en el nacimiento del rock ‘n’ roll a comienzos de la década de 1950 cuando se unió a la Gibson Guitar Corp. para colaborar en el diseño de un modelo que se convirtió en un clásico y que lleva su nombre.
Esta guitarra se convirtió en un éxito instantáneo y su diseño cambió muy poco con el correr de las décadas.
Pese a sufrir de artritis y problemas de audición, Paul se mantuvo como un músico infatigable y tocaba regularmente en un club de jazz de Nueva York en la década de 1990.
(Editado en español por Javier Leira)
Blues británico: Peter Green
Peter Greenbaum, músico británico. Desde los 15 años de edad se hizo llamar Peter Green, cuando tocaba el bajo y fue invitado a participar en el grupo Peter B’s, liderado por el teclista Peter Bardens, donde también estaba un baterista llamado Mick Fleetwood.
A los 19 años de edad, Green tuvo la oportunidad de tocar en 3 conciertos con los Bluesbreakers de John Mayall, aprovechando que Eric Clapton estaba de vacaciones en Grecia. Green le cayó muy bien a Mayall, aunque tuvo que despedirlo cuando el “dios de la guitarra” del momento regresó de su descanso.
Una vez Clapton abandonó a los Bluesbreakers para formar Cream, Mayall inmediatamente lo llamó para reemplazarlo. Aunque los fanáticos de Mayall se mostraron hostiles ante el cambio, cuando escucharon a Green prácticamente no notaron la diferencia.
Peter Green dejó a John Mayall en 1967 y se llevó a John McVie y a Mick Fleetwod, quienes también hacían parte de los Bluesbreakers, para formar Fleetwood Mac. Green estaba en su punto más alto cuando la banda grabó “Mr. Wonderful”, “English Rose” y “Then Play On”. Después el guitarrista empezó a experimentar con ácido y su comportamiento llegó a ser bastante irracional, especialmente tras desaparecer por 3 días luego de abusar de las drogas durante una gira en Alemania. Luego se volvió muy religioso y en el escenario aparecía vistiendo crucifijos y sotanas. Sus compañeros de banda se resistieron a la idea que les dio de donar parte de su dinero a obras de caridad y a mediados de los años 70 dejó Fleetwood Mac.
Luego de un álbum solista, llamado “The End of the Game”, Peter Green colgó la guitarra y solo la tocó para reemplazar a Jeremy Spencer en Fleetwood Mac durante una corta gira. Durante casi una década, la odisea caótica de Green incluyó rumores acerca de que se había convertido en sepulturero, que era un cantinero, que lo habían internado en un hospital o que era miembro de una comuna en Israel. El estaba recluido en su casa y cuando un contador le llevó un cheque de regalías, Green lo enfrentó con un arma, descargada claro está, por lo que fue arrestado temporalmente para luego ser transferido a un asilo.
Green surgió a finales de los 70 y comienzos de los 80 con algunos álbumes como solista. En 1985 el escritor británico Martin Celmis publicó la biografía del guitarrista, quien para esa época estaba con trastornos sicológicos y bajo medicación, por lo cual difícilmente tocaba la guitarra, aunque renació a mediados de los 90 con su Splinter Group.
En 1998, Fleetwood Mac fue introducido en el Salón de la Fama del Rock’n’Roll y Peter Green tuvo la oportunidad de tocar “Black Magic Woman” al lado de Santana, quien la hizo popular.
Marshall Lawrence– “The Morning After” (Marshall Lawrence, 2008)
Marshall Lawrence, más conocido como “Doctor of the Blues”, nos lleva en este álbum a través de un recorrido en el que el blues, su melodía, ocupa un lugar muy alto. Es una grabación en la cual Lawrence rinde un homenaje a esos maestros del blues acústico pero abrazándose de forma fresca a la tradición antigua. Ese sonido crudo, procedente del delta, es acompañado por el contrabajo de Russell Jackson y la armónica de Sherman “The Tank” Doucette, ofreciendo un aire fresco de lo que fueron los “juke joint” del Mississippi a los amantes del blues y de la música en general.
Chris Duarte and Bluestone Co. – “396” (Blues Bureau International, 2008)
Probando que el blues no distingue color ni país, Chris Duarte se unió con Bluestone Company, la principal banda de blues en Japón, para esta colaboración llamada “396”, que se presenta como una manera para que Duarte se consolide ante su fanaticada japonesa y, a la vez, darle una exposición en Estados Unidos a Bluestone Company. Aunque “396” aparece como un jam session, los japoneses no se muestran muy sueltos y, por el contrario, tienen un sonido muy preciso, sin trucos escondidos en los bolsillos, cosa que no es mala, dándole a la grabación un toque muy de las agrupaciones que suelen tocar en los bares. Esto no permite que la guitarra de Chris Duarte sea muy fluida, como en discos anteriores, pero lo presenta como un buen colaborador y a Bluestone Company como una banda soporte que fácilmente puede encontrar un punto de equilibrio con cualquier músico. Este lugar común suena extraño, pero seguramente los fanáticos de uno y otro lado encontrarán algo para entretenerse.
Joe Bonamassa – “The Ballad of John Henry” (J&R Adventures, 2009)
Para muchos, actualmente Bonamassa es el mejor guitarrista que tiene el blues. Yo, la verdad, no voy a entrar en esa discusión porque apenas con este disco estoy conociendo el trabajo de este neoyorquino… y ya es la séptima producción en una carrera que comenzó en el año 2000.
Este trabajo tiene muchas de sonidos, hay guitarras eléctricas, guitarras acústicas, teclados y vientos, con una textura muy fuerte y, por momentos, compleja, por lo que debería denominarse dentro de algún género tipo blues progresivo. De la guitarra de Bonamassa emanan sonidos que recuerdan a sus principales influencias: Cream, John Mayall, Jethro Tull y Rory Gallagher. Curioso que un artista estadounidense, joven, mencione principalmente a artistas británicos como esas fuerzas que canalizaron su incursión en la música. Claro está que también es posible escuchar evocaciones a Stevie Ray Vaughan y, por ende, encontrar similitudes con Kenny Wayne Shepherd.
Un trabajo que sorprende por su consistencia, calificado en diferentes publicaciones como el mejor de la carrera de Bonamassa. Será necesario entonces, escudriñar en su música.


