T-Bone Walker (1910-1975)

T-Bone-WalkerLas raíces del blues eléctrico moderno pueden ser rastreadas hasta T-Bone Walker, quien fue uno de los primeros músicos en amplificar el sonido de su guitarra para consumo público hacia 1940, iniciando así una revolución cuyos ecos aún pueden escucharse en la actualidad.
Muchos guitarristas del blues de la postguerra tienen una amplia deuda con T-Bone Walker: B.B. King lo ha citado como una de sus primeras influencias; el estilo de “Gatemouth” Brown, Pee Wee Crayton, Pete Mayes o Goree Carter viene directamente de Walker; y el influjo llega a tanto que R.S. Rankin, sobrino de Walker, se hizo llamar T-Bone Walker Jr. en un sencillo del año 1962.
Aaron Thibeault Walker fue uno de los productos más importantes de la escena de Dallas. Su padrastro, Marco Washington, era contrabajista en The Dallas String Band, y Walker lo tomó como ejemplo, aprendiendo los rudimentos de cualquier instrumento de cuerda que llegara a sus manos. En una de las sesiones de la banda estuvo presente Blind Lemon Jefferson y el joven Walker se convirtió en su lazarillo, acompañándolo a todos los bares a tocar su guitarra y de paso, aprendiendo algo de su técnica.
En 1929 T-Bone Walker hizo su debut para Columbia con el sencillo “Wichita Falls Blues” bajo el seudónimo Oak Cliff T-Bone, haciendo pareja con el pianista Douglas Fernell. Durante este periodo de formación, Walker estuvo expuesto a una variedad de talentos, pues además de Blind Lemon Jefferson tuvo la oportunidad de tocar al lado de Charlie Christian, quien con su guitarra revolucionó el mundo del jazz.
A mediados de la década de 1930, T-Bone Walker se trasladó a Los Ángeles donde se unió a la banda del saxofonista Big Jim Wynn como bailarín. Luego fue contratado como cantante por Les Hite y grabó para su banda el tema “T-Bone Blues”, aunque ahí no tocó la guitarra. Sin embargo en ese momento en que su trabajo con la electrificación de la guitarra da frutos y comienza a tocar en diferentes sitios de Los Ángeles con su nuevo juguete y liderando su propia banda, mostrando además una serie de acrobacias en el escenario para darle más vida a su show.
En 1942 T-Bone Walker firma con Capitol Records y graba “Mean Old World” y “I Got A Break Baby”, canciones que se convierten en la primera muestra del trabajo de Walker: riffs fluidos y elegantes más una voz melodiosa, que se convirtieron en una de las luces a seguir en el futuro del blues.
Durante buena parte de la guerra, el club Rhumboogie de Chicago funcionó como hogar de T-Bone Walker y grabó algunas canciones para el sello propiedad del negocio. Luego de una sesión para Old Swingmaster, Walker fue llamado por Black & White, casa disquera de Los Ángeles con la que comenzó a grabar su impresionante legado: la inmortal “Call It Stormy Monday”, “T-Bone Jump Again”, “T-Bone Shuffle” o “West Side Baby”. Tras el cierre de Black & White, T-Bone Walker firmó contrato con Imperial, casa con la que grabó joyas como “Glamour Girl”, “Strollin’ With Bones”, “The Hustle Is On”, “Cold Cold Feeling”, “Blue Mood”, “Vida Lee”, “Party Girl” y “Railroad Station Blues”. Todo esto entre 1950 y 1954.
El sello Atlantic fue la siguiente para de Walker. Con un combo integrado por importantes figuras del blues de Chicago, como el intérprete de armónica Junior Wells, el guitarrista Jimmy Rogers y el bajista Ramson Knowling, T-Bone Walker encontró una base experimentada para grabar. Con Atlantic el guitarrista registró canciones tan importantes como “Two Bones And A Pick”, “Blues Rock” y “Shufflin’ The Blues”.
Con el surgimiento del rock, el sonido de T-Bone Walker se volvió anacrónico aunque luego de su participación en las giras europeas del American Folk Blues Festival, volvió a Estados Unidos para grabar algunos temas que lo volvieron a encumbrar en la parte más alta del blues. Dentro de sus últimos discos que tuvieron éxito se encuentra “I Want A Little Girl”, grabado al lado del saxofonista Hal “Cornbread” Singer y el baterista S.P. Leary; y “Good Fellin’” de 1970, que aunque no es de los mejores esfuerzos de T-Bone Walker, le hizo merecedor de un premio Grammy.
Problemas estomacales continuos y un infarto en 1974 ralentizaron la carrera de T-Bone Walker hasta su muerte, ocurrida el 16 de marzo de 1975. Las palabras se quedan cortas al hablar de la importancia de T-Bone Walker para el blues. Fue uno de los mejores guitarristas de la historia y, además, se preocupó por darle un idioma propio e inconfundible.

*Escuche el especial dedicado a T-Bone Walker el domingo 15 de marzo a las 5:00 p.m. (hora colombiana) en Javeriana Estéreo.

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