Howlin’ Wolf (1910 – 1976)

En la historia del blues no ha existido un personaje como Howlin’ Wolf. Casi 2 metros de altura y 150 kilos de peso en sus días de dieta, Wolf era la fuerza primitiva de la música en todo lo que conlleva esta expresión. Robert Johnson poseía un talento lírico, Muddy Waters mucha dignidad y B.B. King tiene mucha técnica, pero ninguno de ellos tuvo la habilidad singular de poner a bailar un teatro entero hasta sus bases mientras, de forma simultánea, asustaba a sus fanáticos.
Howlin’ Wolf nació en West Point, Mississippi, y fue bautizado como el presidente 21 de los Estados Unidos, Chester Arthur Burnett. Su padre era granjero y Wolf tomó su destino a los 18 años de edad, cuando un encuentro con la legenda del delta blues Charley Patton cambió su vida para siempre. A pesar de que nunca estuvo cerca de aprender las complejas técnicas de guitarra de Patton, dos de los principales componentes del estilo de Howlin’ Wolf fueron aprendidos con el maestro del delta: su inimitable voz gutural y su propiedad para entretener. La principal fuente del estilo rítmico de Wolf para interpretar la armónica, llegó cuando Sonny Boy Williamson II se casó con su media hermana Mary, y le enseñó los rudimentos del instrumento. Inició su carrera a comienzos de la década de 1930 como un estricto imitados de Patton, aunque algunos historiadores indican que su arranque fue al final de esa década, con una armónica colgada del cuello y una de las primeras guitarras eléctricas que se vio. Después de cuatro años en el ejército, se estableció como granjero y músico de fin de semana en West Memphis, Arkansas, donde verdaderamente comenzó su trayectoria musical.
Para 1948, Wolf se estableció como una personalidad de la radio. Para hacer publicidad de sus presentaciones, tenía un show de 15 minutos en la emisora local, mezclando sus canciones con información agrícola. Pero un cambio en el sonido de Wolf alteró todo lo que vendría posteriormente, ya que éste sonaba algo eléctrico cuando sus oyentes sintonizaban la radio. Howlin’ Wolf estableció su banda, presentando al guitarrista Willie Johnson, cuyo estilo agresivo no sólo encajo bien con el sonido de Wolf sino que extendió y amplificó su aura de violencia.
Howlin’ Wolf comenzó a grabar en 1951, cuando capturó los oídos de Sam Phillips, quien ya lo había escuchado en la radio. La música que Wolf registró en los estudios de Memphis fue muy apasionada, así que Phillips llevó los resultados a los hermanos Bihari en Los Ángeles y a Leonard Chess en Chicago. Al poco tiempo, Howlin’ Wolf tenía dos éxitos en los listados de rhythm and blues con dos sellos peleándose porque fuera su artista. Finalmente Chess logró el contrato. Esto fue en 1953 y Chicago fue su nuevo hogar.
Cuando Howlin’ Wolf entró en 1954 a los estudios de Chess, el sonido de Memphis fue reemplazado por la rítmica de Chicago y, con una pequeña fanfarria, un nuevo miembro en la banda: Hubert Sumlin, quien se convirtió en el socio musical más duradero de Wolf. Apareció primero como guitarrista rítmico en una sesión de 1954 y al poco tiempo su estilo ya había madurado de forma tal, que tomó el rol de guitarrista líder en 1958. En lo que podría ser definido como un ataque angular, Sumlin no tocaba acordes detrás de Wolf, sino que hacía interpretaciones solistas a través de su voz.
En 1954, Howlin’ Wolf comenzó su contrato de grabación con Chess y para 1956 estaba de nuevo en los listados de rhythm and blues gracias a los temas “Evil” y “Smokestack lightning”. Comenzó entonces a ser una atracción tanto en el circuito de Chicago como en giras de conciertos. Sus discos, a medida que iban subiendo en los listados musicales iban siendo vendidos en las discotiendas. En 1960, Wolf hizo equipo con Willie Dixon, compositor de cabecera de Chess Records. Durante los siguientes cinco años, Wolf sólo grabó temas compuestos por Dixon.
La combinación mágica de la voz de Wolf, la guitarra de Hubert Sumlin y las letras de Dixon vendió gran cantidad de discos y permitió que el entonces cincuentón bluesista entrara en la siguiente década con mucha fluidez. A mitad de los años 60 comenzó a hacer conciertos en Europa con regularidad, teniendo a “Smokestack lightning” como gran éxito en Inglaterra casi ocho años después de su lanzamiento en los Estados Unidos. Una lista de grandes éxitos de Wolf debía incluir “I ain’t superstitious”, “The red rooster”, “Shake for me”, “Back door man”, “Spoonful” y “Wang dang doodle”, todas composiciones de Willie Dixon.
Mientras que algunos de estos temas se convirtieron en estándares del blues en Chicago, su gran éxito llegó cuando las bandas de rock comenzaron a utilizar el catálogo del sello Chess. Uno de esos grupos fue The Rolling Stones, cuya versión de “The red rooster” fue número 1 en Inglaterra. En el punto más alto de la invasión británica, los stones llegaron a los Estados Unidos en 1965 para una presentación en un programa de televisión y su principal condición fue que Howlin’ Wolf debía ser su invitados especial. Wolf interpretó una estruendosa versión de “How many more years”, siendo esta su primera aparición en la televisión ante millones de espectadores.
Dixon y Wolf fueron compañía hasta 1964, cuando el segundo volvió a los estudios con sus propias composiciones. Uno de los clásicos que surgió en ese periodo fue “Killing floor”, presentando un sonido moderno y un riff de guitarra atrayente por parte de Sumlin, tanto que Led Zeppelin se lo apropió en uno de sus primeros álbumes, dándose el crédito de su autoría, de la misma manera en que hicieron con numerosos estándares del blues. Para el final de la década, el material de Howlin’ Wolf había sido grabado por artistas como The Doors, The Electric Flag, The Blues Project, Cream y Jeff Beck. El resultado de todos estos cóvers llevó a Wolf a ser aclamado por la joven audiencia blanca. La respuesta de Chess fue llevarlo a estudio para un álbum sicodélico, que la verdad fue uno de los grandes fracasos de su carrera. Su último día de reconocimiento fue cuando Chess lo llevó a Inglaterra para grabar el álbum “The London sessions”, con Eric Clapton en la guitarra y otras superestrellas británicas. La salud de Wolf no era la mejor, pero la sesión sirvió como un intento de actualizar el sonido del artista para una audiencia más joven.
Con el comienzo de los años 70, el final del camino se estaba acercando para Howlin’ Wolf. Para esa época ya era un hombre enfermo, sobreviviente a varios infartos y sufrió un daño en un riñón luego de un accidente automovilístico. Su compañero de banda, Eddie Shaw, racionó los conciertos de Wolf a un total de seis canciones por set. Ocasionalmente el viejo fuego llegaba con fuerza, como si proviniera de un manantial escondido y sus últimas grabaciones en estudio mostraban que aún podía echar la casa por la ventanas cuando el espíritu se movía en él. En 1976 entró al hospital de Veteranos para una operación, pero no sobrevivió a ella. Esto ocurrió el 10 de enero de ese año.
La muerte de Howlin’ Wolf no pasó de incógnito. Una estatua de tamaño natural fue erigida al poco tiempo en un parque de Chicago. Eddie Shaw mantuvo su memoria viva continuando con su banda, The Wolf Gang, durante algunos años. Un centro educativo para niños en Chicago fue bautizado en su honor y en 1980 fue escogido para el Salón de la Fama de la Blues Foundation. En 1991 fue incluido en el Hall de la Fama del Rock and Roll. Un par de años después, su rostro estuvo en una estampilla del correo de los Estados Unidos. De esta forma, Howlin’ Wolf se convirtió en parte permanente de la historia de los estadounidenses y de la historia del blues.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s