Los mejores discos de 2016 (2)

Fue muy difícil hacer la selección de los mejores discos publicados el año pasado. Sin embargo he hecho una lista con los 30 álbumes que a mi juicio se destacaron en 2016. Aclaro que no se encuentran en ningún orden. Aquí la segunda de cinco entregas.

El nuevo álbum de la cantante Janiva Magness se titula “Love Wins Again” y es un paso en la evolución de esta artistas, en un su estilo lleno de soul y mucha elegancia. El nombre del disco es un mantra que resuena a lo largo de la producción, es un concepto de amor físico, síquico y emocional a modo de fuerza que da Fortaleza para superar la negatividad, la tristeza y los demonios personales. “Love Wins Again” marca la quinta colaboración de Magness con el productor Dave Darling, quien ha ayudado a la cantante a explotar todo su potencial creativo para llevar sus composiciones a los puntos más altos. Encontramos a Janiva Magness con un canto muy sincero, gracias a la experiencia adquirida desde 1992, cuando publicó su primer disco “More Than Live”, llegando a convertirse en una narradora consumada, revelando verdades muy potentes. “La voz es el primer instrumento que tenemos y tiene el poder de unir el cerebro, el corazón y el alma. Por eso cantar es un don que me gusta compartir”, afirma Magness. La cantante ha ganado siete Blues Music Awards de las 25 nominaciones que ha tenido, dentro de los que se encuentra el B.B. King Entertainer Of The Year, siendo la segunda mujer en obtenerlo en la historia de esos galardones. Janiva Magness es una de las cantantes más queridas en las escenas blues y soul en Estados Unidos, alcanzando gran audiencia con cada disco que graba, lo que le ha servido para desarrollar una destacada carrera de conciertos en los circuitos internacionales.

“Northern Exposure” es el segundo trabajo de la banda madrileña The Lucilles, liderada por la cantante Lucille Hurt y el bajista Aldo Cavaleiro, mezclando músicos originarios de México, España, Portugal, Francia, Estados Unidos y Argentina. Los integrantes de la banda decidieron orientar su trabajo hacia el soul de 1960 y 1970, debido a la profunda atracción que tienen hacia ese sonido en particular, buscando llevarlo de vuelta a las pistas de baile. Hurt y Cavaleiro son los encargados de la composición y arreglos del material de The Lucilles, que en 2013 presentó su primer álbum con seis canciones originales y versiones de Otis Redding, Sam Cooke, James Brown y The Beatles. En febrero de este año llegó “Northern Exposure”, que es un paso más en la evolución sonora de la banda, ofreciendo un material muy maduro, con mucha identidad y personalidad. Las 13 canciones del disco son originales explorando diferentes espacios que transportan de inmediato a una de las mejores épocas del soul, el principal estilo del álbum que cuenta con algunos toques latinos más un tributo muy sincero a la desaparecida Amy Winehouse.

Durante 12 años consecutivos, The Kelly Bell Band ha sido galardonada como la mejor agrupación de blues de Baltimore, gracias a su estilo que combina hip-hop, funk, blues eléctrico, blues del Delta y una sección de vientos que nos muestra una visión de cómo el blues está haciendo su transición en la actualidad. El grupo lleva 21 años en funcionamiento y fue creado para apoyar a Bo Diddley, debutando en 1998 con el disco “Phat Blues Music”, nombre que sirvió además para denominar su forma musical. Luego de 12 discos y 1 DVD, la banda presenta “Quiet Waters: An Evening With The Big Band”, un concierto realizado en el parquet Quiet Waters en Annapolis, estado de Maryland, con una formación de 22 integrantes, algo que Kelly Bell presentó por primera vez. El concierto fue realizado el 29 de agosto de 2015, con el objetivo de recaudar fondos para el parque. Tuvo una duración de 3 horas y media, durante las cuales The Kelly Bell Band ofreció lo mejor de su repertorio. Tan eterno como el blues, el éxito de Kelly Bell Band está en su capacidad de adoptar una forma musical tan clásica y añadirle su propio toque, una cabeza llena de trenzas que decidió mezclar rock y funk con el viejo blues de Muddy Waters.

“House Party At Big Jon’s”, como su nombre lo dice, es realmente una fiesta concebida por el joven guitarrista Big Jon Atkinson en compañía del intérprete de armónica Bob Corritore, con un sonido de blues tradicional como poco se puede escuchar en la actualidad. La obsesión de Atkinson con el blues le llegó a temprana edad y lo llevó a buscar a los maestros modernos para tocar con ellos, sin embargo fueron artistas de la vieja guardia, como Kim Wilson, quienes le abrieron las puertas y le otorgaron un espacio. Bob Corritore, por su parte, se ha dedicado a documentar a las viejas leyendas del género gracias a su club The Rhythm Room en Phoenix, Arizona, en donde ha compartido escenario con ellas y además, ha grabado varios discos. El año pasado Corritore llegó a los estudios Big Tone, propiedad de Big Jon Atkinson, y apreció el equipamiento clásico que tiene el guitarrista para grabar más la aproximación que ha hecho del blues, por lo que fue fácil la empatía para producir un sonido antiguo, una interpretación bastante honesta con toda la saturación y calidez que tenían los discos de blues de los cuarenta y cincuenta. Al lado de Atkinson y Corritore encontramos a gran generación de músicos como Willie Buxk, Alabama Mike, Dave Riley y Tomcat Courtney, quienes con sus voces le dan mucha personalidad a las 16 canciones que integran esta producción. “House Party At Big Jon’s”, un disco moderno a la vieja usanza que se incorpora a esos álbumes que son como un oasis en medio del desierto del blues contemporáneo.

En 1967, antes de que fueran Fleetwood Mac, Peter Green, John McVie y Mick Fleetwood eran los Bluesbreakers de John Mayall. Los cuatro músicos solo estuvieron juntos durante tres meses lo que hace bastante loable que un fanático holandés se haya tomado la delicadeza de ingresar de forma clandestina una grabadora de carrete, de un canal, a cinco clubes londinenses donde se presentó la banda y capturar para la posteridad esos conciertos. Durante más de 50 años esas cintas permanecieron sin ser escuchadas hasta que John Mayall las adquirió y comenzó todo el proceso de restauración en su sello Forty Below Records. Luego del exitoso “Live in 1967”, publicado en 2015, este año llega un segundo volumen de esa formación de corta duración de los Bluesbreakers pero que produjo un interesante material en vivo, en el que se encuentran tres canciones originales de Mayall más algunos clásicos del blues de la época. Aunque la fuente original no era de muy buena calidad y el resultado no tiene muy buena fidelidad, pero el proceso de restauración permite escuchar la espectacularidad de los músicos que integraban la banda en ese momento.

Big Walter Horton es uno de los grandes intérpretes de armónica de la historia del blues, al ser uno de los pioneros del sonido de este instrumento dentro del tradicional estilo de Chicago. El sello Ellersoul ha reunido a una buena cantidad de músicos para rendirle un tribute a Horton, en una lista que incluye a Kim Wilson, Sugar Ray Norcia, Mark Hummel, Bob Corritore, Steve Guyger y Kurt Crandall entre otros. Horton es una de las principales influencias de los artistas que participan en “Blues For Big Walter”, producción cuyas ganancias serán donadas para la fundación HART, un Proyecto de The Blues Foundation que recoge fondos para ayudar al sostenimiento de viejos músicos de blues que tienen problemas de salud.

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